OREJA PARA ROMÁN COLLADO EN LA TERCERA DEL ESPÁRRAGO DE ORO

Román Collado resultó cogido por el cuarto pero sin más consecuencias. Fotografía y texto: Miguel Pérez

Los erales de Corbacho Grande estuvieron bien presentados y ofrecieron un juego interesante.

Ficha técnica.

Ganado.

Cuatro erales de Corbacho Grande, bien presentados, con kilos, primero y cuarto con cara, apuntando astifinos pitones, de juego interesante, con un tercero con calidad, aplaudido en el arrastre; cuarto y primero codiciosos y con genio, y el segundo más flojito.

Novilleros.

Fernando Uceda: silencio tras aviso en ambos.

Román Collado: silencio y oreja.

Presidencia. A cargo de Rosana Cigudosa Medrano, asesorada por Francisco Parra y Belén Ferrer, cumplió correctamente su cometido.

Incidencias. Tres cuartos de plaza. Finalizado el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por la reciente muerte de Miguel Ángel Romero, de la cuadrilla de mulilleros.

El cuarto novillo de la tarde, uno de los de más cara de todo el encierro, enganchó de forma muy fea a Román Collado por la taleguilla, a la altura del estómago. Así lo mantuvo prendido unos segundos hasta que el novillero consiguió zafarse de los pitones, afortunadamente sólo dolorido, sin herida. Un susto tras el que el joven novillero volvió con más ganas a la cara del buen novillo de Corbacho Grande y consiguió alguno de los mejores momentos de la tarde, en muletazos de mano baja, templados y ligados por ambos pitones. Su entrega y esos momentos de torería le valieron para cortar la única oreja de la tarde.

Un festejo que resultó entretenido en parte por los novillos de Corbacho Grande. Variados de juego, pero con interés, los mejores para el toreo fueron los lidiados en tercer y cuarto lugar, que embistieron con nobleza y repitieron en las telas. Al primero, con más cuajo, no le hubiera venido nada mal un puyacito para ahormar su genio, mientras que al segundo le faltó motor. En cualquier caso, una novillada de interés.

Román Collado destacó en la lidia de ese cuarto novillo, con muy buenas maneras, pero no terminó de acoplarse con la sosa embestida del segundo eral, flojito y embistiendo con un molesto calamocheo. Muchos enganchones y el fallo con los aceros desmerecieron su labor.

Interesante también la faena de Fernando Uceda en el tercero de la tarde, novillo que fue aplaudido en el arrastre. Aunque la faena fue algo intermitente, hubo tandas de calidad, corriendo bien la mano, dejando la muleta puesta en la cara del eral y templando la embestida. Lástima que también hubiera enganchones y no acertara con los aceros. De otra manera hubiera podido cortar también algún trofeo.

Más apurado estuvo en su primero, un novillo codicioso pero con un punto de genio y que le propinó una importante voltereta, sin mayores consecuencias.

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