TERCER ENCIERRO DE TAFALLA: LOS TOROS GALOPARON A GRAN VELOCIDAD Y DEJARON EL PRIMER HERIDO

Los toros de Campocerrado corrieron a gran velocidad. Fotografía: Jorge Nagore.

Daniel Fernández Fuertes, tafallés de 61 años, fue arrollado por un toro y, al caer contra el vallado, un golpe en la cabeza le provocó un traumatismo craneoencefálico de primer grado.

Cumplieron. Pero a medias. A pesar de que los toros de más de 600 kilos de la ganadería de Ribera de Campocerrado protagonizaron un encierro limpio, también causaron el primer herido de las fiestas. Daniel Fernández Fuertes, tafallés de 61 años, fue arrollado por un toro y, al caer contra el vallado, un golpe en la cabeza le provocó un traumatismo craneoencefálico de primer grado.

Los altos y musculosos toros de Campocerrado, procedentes de Salamanca, corrieron de forma conjunta durante el primer tramo del recorrido, antes de abrirse paso para el resto de la carrera. Así, y barriendo dos de los toros por los extremos de la calle, uno por cada lado, la manada avanzó a gran velocidad, algo que predominó tanto en sus patas como en los pies de los que les acompañaban. Fue a la altura del Ayuntamiento donde se produjo la caída del tafallés de 61 años, que una hora después era trasladado a la Clínica Universidad de Navarra con contusión cerebral, torácica y en la tibia derecha. A partir del accidente, el primero acontecido durante los encierros de estas fiestas, volvió a predominar la rapidez de los mozos, entre los que cada año se encuentran rostros más jóvenes. Y encierros también “más masificados” que otros años, según comentó alguno de éstos.

Fue uno de los cabestros, que ya se mostró despistado en la subida del encierrillo, el que se quedó rezagado y actuó como protagonista de las calles de Tafalla, desde la mitad del recorrido hasta el final.

Dos minutos de diferencia

El cabestro hizo que el cohete anunciador de la recogida de la manada sonara cerca de dos minutos después de la llegada del resto de astados, a los 3 minutos y 12 segundos. En el último tramo del encierro, pastores y mozos colaboraron en la labor de encaminar a este manso hasta la plaza. Fue entonces cuando el animal comenzó a quejarse y a mostrar debilidad en las patas delanteras. Aunque, tras varios toreos e insinuaciones, entró. Eso sí, algo desorientado.

Con el primer herido de consideración, en Tafalla fracasó el guión de los toros, que no embistieron. Cumplieron, de alguna forma. Y también dieron que hablar.

Crónica: Andrea Gurbindo.

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