TARDE DE REJONES SIN TROFEOS. CRÓNICA DE LA PRIMERA DE SANGÜESA

Borjas retira a su yegua 'Carmen', herida en su anca derecha. Fotografía: Jesús Caso.

Borjas retira a su yegua ‘Carmen’, herida en su anca derecha. Fotografía: Jesús Caso.

Borjas y Armendáriz fallaron con los aceros y se fueron de vacío.

Ganado: Tres utreros de Pilar Población y uno, el tercero, de El Ventorrillo Camponuevo, correctos de presentación y de juego dispar; complicado el primero, muy parado el segundo y colaboradores los últimos.

Rejoneadores: Óscar Borjas (silencio en ambos) y Roberto Armendáriz (división de opiniones y silencio).

Presidencia: A cargo de José Navallas, asesorado por el veterinario Andrés Pemán y por Santiago Guallar, se olvidó del reloj de los avisos; por lo demás, correcta.

Incidencias: Algo más de dos tercios de plaza. Tarde soleada y calurosa. Borjas se presentó en Navarra. Su yegua Carmen sufrió una herida en su anca derecha.

Sucedió lo que, prácticamente, nadie esperaba: que el festejo de rejones se saldase sin la concesión de trofeo alguno. Algo bastante raro en el género. Pero lo cierto es que la presidencia no pudo sacar los pañuelos de los trofeos, sobre todo, porque los dos rejoneadores fallaron reiteradamente con el rejón letal; vamos, que el público se quedó sin presenciar uno de esos rejonazos que hacer rodar al toro sin puntilla y sin escuchar aviso alguno, ya que el palco se olvidó del reloj, no midió la duración de las faenas.

Respecto a los rejoneadores, el caballero de Noain se encontró en primer lugar con un utrero completamente parado, ante el que todo lo tuvo que hacer él. Además, Zamorino completó un tercio de banderillas en el que protestó y complicó la labor de su dueño. Ya en el último tercio, con Duende, se lució con las cortas pero no con el rejón de muerte ni tampoco con el descabello.

Armendáriz mejoró su imagen ante el cuarto, especialmente en banderillas, con El Capea, con el que conectó con las banderillas al quiebro. Pero, de nuevo, falló al matar y así…

Borjas dejó buena imagen, salvo a la hora de matar. Ante su peligroso primero, destacó con Chinarro, un caballo procedente de Hermoso con el que ejecutó el quiebro al revés. En su segunda faena, gustó con Cátivo, con el que clavó al quiebro y seguidamente toreó de costado. No anduvo mal, no.

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