ROBERTO ARMENDÁRIZ: “HE DEJADO ATRÁS UNA TEMPORADA EXTRAÑA”

Desplante de Roberto Armendáriz el pasado 6 de julio en la plaza de Pamplona.

Desplante de Roberto Armendáriz el pasado 6 de julio en la plaza de Pamplona.

El caballero de Noain anuncia numerosas novedades en su cuadra de cara a la próxima campaña.

“Ha sido una temporada un poco extraña con respecto a las últimas. Ha sido más corta porque se han dado menos festejos –seguramente algo propiciado por el vuelco político ocurrido en muchos sitios a raíz de las elecciones autonómicas de mayo- y, aunque las sensaciones siempre son buenas porque al final uno es torero porque le gusta y porque lo siente, siempre se quiere más, nunca te conformas y nadie cumple las expectativas al cien por cien. Con todo, he dado un paso más en mi carrera, he crecido y estoy preparando una cuadra cada vez más consolidada y fuerte”. Es el balance que Roberto Armendáriz realiza de la temporada pasada en un semanario taurino.

Respecto a los objetivos conseguidos, el caballero de Noain recuerda que, en siete años que han pasado de su alternativa, ha sido triunfador en San Fermín dos años y salido por la puerta grande en tres ocasiones, y que asimismo ha quedado triunfador de la Feria de Zaragoza y de la de Santander, aunque reconoce que el camino es largo. “Me queda mucho por conseguir, pero la vida me está sonriendo y estoy orgulloso de mi carrera”.

En la temporada pasada, el jinete navarro protagonizó dos tardes muy importantes. “En Pamplona las cosas no rodaron como yo quería. En general, fue una tarde deslucida para los dos compañeros y para mí, porque el ganado no fue tan exquisito como el de años atrás. En Mont de Marsan, en cambio, di tres vueltas al ruedo y me quedé con un gran sabor de boca. Me encantó el público de esa plaza”, reconoce Armendáriz.

Respecto a su cuadra, el torero a caballo anuncia sorpresas para la próxima temporada. “Tengo un montón de potros y de caballos nuevos. Tengo muchas esperanzas en Farruco, hijo de Gallo, que lo tiene todo: físico y torería. Hay otro, llamado Litri, que es hijo de Chicuelo y, como el padre, tiene muchas teclas que tocar, por eso está siendo un poquito más larga su preparación pero ya va a romper. A ellos se suman diez potros en preparación de diferentes cualidades y niveles, de los cuales espero sacar al menos cinco de categoría”.

Tras la ruptura amistosa con su apoderado, el tudelano Juan Luis Ruiz, Armendáriz todavía no ha decidido quién será su próximo mentor, pero sabe cómo quiere que sea. “Quiero un apoderado que permita escalar, dar un paso más y empezar la temporada con un mayor número de ferias comprometidas. Necesito la estabilidad y seguridad que da alguien con un poquito más de fuerza de la que tenía mi anterior representante”.

Lo que sí tiene claro el rejoneador navarro es su objetivo profesional. “Peleo y trabajo a diario para conseguir mis metas, que pasan por ser el número uno y lograr que la gente perciba arte y riesgo conmigo y con mi toreo”.

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