ROBERTO ARMENDÁRIZ FIRMA UN TRIUNFO ROTUNDO EN PALENCIA

Consiguió cortar dos orejas en Herrera de Pisuerga a un magnífico ejemplar de San Pelayo.

 Ganado: Cuatro utreros de San Pelayo, de excelente juego en conjunto.

Rejoneadores: Roberto Armendáriz (ovación y dos orejas) y Héctor Barcenilla (silencio y oreja).

Incidencias: Plaza de Herrera de Pisuerga (Palencia). Media plaza. El caballero navarro salió a hombros.

Roberto Armendáriz volvió a dar el domingo pasado una muestra de alta calidad de su toreo en la plaza palentina de Herrera de Pisuerga, de la que salió a hombros tras conseguir las dos orejas del segundo de su lote.

            Ante el que abrió plaza, hizo debutar a Siroco, un caballo tordo con el hierro del rejoneador navarro, con el que castigó al utrero con un rejón de castigo. En banderillas, hizo vibrar al público primero con Grano de Oro, con el que dejó un palo, galopó de costado y se adornó con hermosinas; después, Ranchero mantuvo el tono de la faena andando para atrás y quebrando en otras dos banderillas; y cerró este tercio con Zamorino, con un toreo de cercanías, dando los pechos al toro, y con espectaculares piruetas tras los dos embroques. En el tercio final, optó por Duende y con él se lució en tres cortas y adornos como el del teléfono. Pero el rejonazo final vino precedido de un pinchazo y otro rejón defectuoso, por lo que el premio se redujo a una ovación.

            El caballero de Noain salió a por todas frente al tercero, un magnífico utrero, al que recibió con Siroco y castigó con un rejón. En el segundo tercio, con Caramelo puso la plaza la rojo vivo, con su elegante galope de costado, en tres banderillas de plaza a plaza, esperando mucho al toro y batiendo al pitón contrario en la misma cara. Otro debutante, Litri, un tordo con el hierro de Hermoso, deleitó a los tendidos con dos banderillas de mucha exposición, dejándose llegar el toro a los pechos con una sutil batida. Sólo quedaba rematar la gran faena. Salió al ruedo Duende y con él el jinete navarro se lució con tres cortas, una rosa y un rejonazo, que hizo rodar al astado salmantino de Pedro Gutiérrez Moya. Dos orejas y salida a hombros en loor de multitudes.

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