ROBERTO ARMENDÁRIZ CORTA CINCO OREJAS Y UN RABO EN ÁVILA

Derechazo de Roberto Armendáriz al quinto, un bravo sobrero de Jandilla. Fotografía: Justino Armendáriz.

Derechazo de Roberto Armendáriz al quinto, un bravo sobrero de Jandilla. Fotografía: Justino Armendáriz.

El caballero de Noain consiguió en San Juan de la Nava su quinta puerta grande consecutiva.

Ganado: Cinco utreros de Jandilla, bien presentados y de muy buen juego, con el quinto, el sobrero, premiado con la vuelta al ruedo.

Rejoneadores: Roberto Armendáriz (dos orejas y oreja) y David Gomes (O-OO). En collera, dos orejas y rabo.

Lugar y fecha: Plaza de toros de San Juan de la Nava (Ávila). 5 de octubre.

Incidencias: Lleno. Tarde soleada y agradable. Los dos rejoneadores salieron a hombros.

Roberto Armendáriz afrontó ayer en la plaza abulense de San Juan de la Nava el que, en principio, era el último festejo de su temporada, campaña que no pudo culminar de mejor manera, ya que consiguió cortar cinco orejas y un rabo, y rubricó así su quinta puerta grande consecutiva.

La aseguró frente al que abrió plaza, un toro con estupendo tranco. Tras pararlo con Forajido, la faena alcanzó un magnífico nivel en banderillas, un tercio que completó con Corazón, que dio un recital con sus precisas batidas al pitón contrario. En el tercio final, con Duende, dejó tres cortas sin respiro y terminó con un rejonazo de efectos rápidos, que posibilitó la concesión del doble trofeo.

Igual de intensa fue su segunda intervención, ante el cuarto, otro buen astado. Lo recibió con Dandi, que se lució galopando muy templado hasta pararlo. En banderillas, Grano de Oro puso al público en pie con su toreo de costado en dos vueltas al ruedo, e hizo vibrar con Zamorino y su toreo de cercanías, en redondo. De nuevo sobre Duende, terminó su labor con un rejonazo que descordó al utrero, por lo que el premio se redujo a un trofeo.

El magnífico quinto, el sobrero del encierro, fue lidiado en collera por ambos rejoneadores. El de Navarra montó un alboroto con los quiebros de Ranchero y el toreo de costado de Prometido. Fue tal la calidad del astado, que Armendáriz desmontó y le pegó varias tandas con la muleta. Tras ellas, Gomes concluyó con un rejonazo de efectos rápidos, que posibilitó la concesión de los máximos trofeos de un bravo animal premiado con la póstuma vuelta al ruedo.

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