PABLO HERMOSO PASEA UN TROFEO EN EL CIERRE DE LA FERIA DE CALI

Ícaro fue el caballo más destacado de Hermoso en Cali.

Muy recuperado de sus problemas de espalda, se encontró con dos toros muy poco colaboradores.

Ganado: seis toros de Ernesto González Caicedo, bien presentados y nobles en conjunto, salvo el anovillado y descastado tercero; el primero fue premiado con la vuelta al ruedo.

Luis Bolívar: dos orejas y oreja.

David Mora: ovación y dos orejas.

Pablo Hermoso de Mendoza: ovación y oreja.

Plaza: Cañaveralejo, en Cali (Colombia).

Fecha: 30 diciembre de 2012.

Incidencias: lleno. Último festejo de la Feria del Señor de los Cristales. Bolívar y Mora salieron a hombros.

En su segundo comparecencia en Cali, Pablo Hermoso de Mendoza volvió a provocar que se llenase la plaza y, pese que al final fue el único que salió a pie, no defraudó a nadie; todo lo contario, ejecutó dos faenas de muy alto nivel pero se encontró con dos toros muy deslucidos, que apenas colaboraron.

Por ello, se tuvo que inventar un buen trasteo ante el descastado tercero, un ejemplar anovillado, indigno de una plaza de la categoría de Cali y que entró en la corrida, según el ganadero, porque era hermano de padre y madre del que el navarro indultó en esta misma plaza hace ahora precisamente un año. No tuvo nada que ver y resultó complicado, con marcadas querencias y muy reservón. Lo enceló de salida con Villa y llevó cosida su embestida a la grupa del caballo. Le puso en algún aprieto el toro por los continuos arreones. Después, en banderillas, se lució con Manolete y Viriato, clavando arriba, arriesgando, pisando terrenos comprometidos. Ya en el tercio final, con Pirata, puso las cortas, de una en una, en un palmo de terreno, y terminó con un rejonazo y un golpe de descabello. A pesar de la petición de oreja por parte del público, todo quedó en una ovación, a la que el estellés correspondió saludando desde el tercio.

El caballero navarro formó un auténtico lío con Ícaro frente al último toro de la feria, un cuatreño mejor presentado que el anterior, pero con el ojo derecho totalmente reventado y sin visión. Desde los momentos iniciales se vio que las embestidas estaban muy marcadas por el problema de vista del toro. De pronto no se movía porque no veía a nadie alrededor y repentinamente arrollaba cuando lo sentía cerca. Hermoso terminó su actuación con Pirata, montura con la que volvió a gustarse con las cortas, esta vez a una y dos manos, y con la que acertó con la hoja de peral, lo que le permitió pasear en triunfo una oreja, un trofeo con cierto sabor agridulce porque el torero, debido a la materia prima, no pudo dar todo lo que quería en Cali.

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