FALLECE EN MÉXICO EL DIESTRO MIGUEL ESPINOSA ‘ARMILLITA CHICO’

Saludos de Miguel Espinosa 'Armillita Chico' en una de su últimas actuaciones.

Saludos de Miguel Espinosa ‘Armillita Chico’ en una de su últimas actuaciones.

Sumó seis actuaciones en Navarra, las dos primeras en 1977, en su etapa de novillero

Miguel Espinosa ‘Armillita Chico’ falleció el lunes pasado en su casa de Aguascalientes a los 59 años. Las circunstancias de la muerte aún están por definir ya que un amigo encontró su cuerpo sin vida a mediodía -horario local-.

Miguel Espinosa Menéndez nació en Aguascalientes el 29 de septiembre de 1958. Hijo del gran Fermín Espinosa Saucedo ‘Armillita Chico’ y hermano de los matadores de toros Manuel y Fermín, componen la más grande dinastía de la historia taurina en México.

De afición precoz, a la que no se opuso su padre, y con un gran ambiente taurino en la familia, Miguel Espinosa se vistió por primera vez de luces el 16 de noviembre de 1975 en Jiquilpán, Michoacán. No fue hasta el año siguiente cuando se presentó de luces en Monterrey. Fue el 30 de mayo de 1976 alternando con Benjamín Magallanes y Mario Escobedo.

Acompañado por su padre, viajó a España en 1977 donde hizo campaña dejando buen ambiente en cosos como Sevilla, Barcelona, Valencia, Pamplona o Palma de Mallorca. A su vuelta a México, tomó la alternativa en Querétaro, más concretamente el 26 de noviembre. Como padrino, el mandón Manolo Martínez y de testigo Eloy Cavazos y José María Manzanares. Un cartel casi insuperable que dimensiona el ambiente con el que llegó al doctorado.

Ídolo mexicano

La confirmación en Las Ventas tuvo que esperar hasta 1983 cuando Manolo Vázquez le cedió el toro Piconero de Gabriel Rojas, en presencia de Manzanares.

El 18 de febrero de 1979 confirmó la alternativa en la Plaza México de manos de Mariano Ramos, con Niño de la Capea como testigo, con el toro Jarabe de Jaral de Peñas. Ese año recogió el prestigioso trofeo Domecq por su buen toreo de muleta en el coso capitalino.

Uno de los triunfos más importantes de su carrera fue en mayo de 1986 cuando cortó un rabo a Tenor, de Begoña, en la Plaza México. Éxito a éxito, la década de los 80 la completó como uno de los toreros que más festejos suma en el escalafón mayor mexicano.

Uno de los recuerdos más profundos que dejó Miguel Espinosa en la afición española fue en el festival homenaje a Julio Robles que se celebró en Las Ventas el 24 de octubre de 1992. Un puñado de derechazos y naturales de excelso relajo pusieron boca abajo el ruedo madrileño.

Su carrera se alargó hasta entrado 2000. En 2001 toreó en Madrid, Barcelona o Sevilla. Armillita se despidió de los ruedos en el 2005 en una breve campaña de 11 festejos entre los que no entró la Monumental Plaza México. La última tarde fue el 1 de mayo de 2005 en un mano a mano en Aguascalientes con Enrique Ponce pero volvió a enfundarse el traje de luces para confirmar la alternativa en la Plaza México a Cayetano el 6 de diciembre de 2009.

En Navarra

Miguel Espinosa sumó seis paseíllos en Navarra, los dos primeros en 1977, en su etapa de novillero. El 6 de julio se presentó en Navarra. Fue una novillada picada mixta en la que alternó con los rejoneadores Álvaro Domecq y Joao Moura y con el novillero José Luis Palomar, que consiguió una oreja de cada uno de su lote. Se lidiaron dos toros para rejones de Ramón Sánchez, bien presentados pero mansos, y cuatro novillos de Diego Romero, justos de presentación y de fuerza, encastados, con bastante picante, que se dejaron hacer. Tuvo una destacada actuación; dio la vuelta al ruedo tras despachar al primero de su lote y le cortó una oreja al que cerró plaza.

Algo más de dos meses después, el 29 de septiembre, volvió a dejar buena imagen en Corella. Toreó de nuevo con José Luis Palomar (tres orejas) y con Pepe Luis Vargas (tres orejas y rabo), que ganó el VI Trofeo Toro Sillado. Se lidiaron seis utreros de Marqués de Albaserrada, extraordinarios por su bravura y presentación, con un quinto sobresaliente por su presencia y un sexto premiado con la vuelta al ruedo. El mexicano estuvo muy bien pero falló con la espada, por lo que no cortó trofeo alguno.

Ya como matador de toros, se presentó en Navarra en la plaza de Tudela, el 25 de julio de 1983. Compartió cartel con Ángel Teruel (oreja en ambos) y El Soro (dos orejas y dos orejas y rabo). Se lidiaron seis toros de Dionisio Rodríguez, bien presentados, encastados y que, salvo dos, resultaron muy buenos. Fue el festejo conmemorativo de los cincuenta años de la inauguración del coso tudelano. Según las crónicas de entonces, dejó muestra de ser excelente artista y torero. “Clásico y vistoso, toreando según los cánones con el capote y la muleta, clavando los garapullos, se entregó de principio a fin”. Dio la vuelta al ruedo cuando acabó con el primero de su lote. Se segundo, el quinto, al hundir el diestro el estoque en su morrillo, le infirió un puntazo en un muslo, calificado de leve, pero que le impidió salir de nuevo a la plaza; Teruel descabelló al animal y un peón de confianza recogió la gran ovación.

Este percance no le impidió torear veinte días después, el 15 de agosto, en Tafalla. Hizo el paseíllo con Ruiz Miguel, que le cortó las dos orejas al que abrió plaza, y con Pepe Luis Vargas, que se fue de vacío. Se lidiaron seis toros de José Escobar, magníficamente presentados, bravos y aplaudidos en el arrastre primero, segundo y quinto, y mansos los otros tres. A su primero lo mató de una estocada hasta la bola y paseó en triunfo las dos orejas del animal. Y dio la vuelta al ruedo cuando dobló el cinqueño quinto.

Y ya el 9 de septiembre de ese mismo año, volvió a vestirse de luces en Navarra, por tercera vez en ese año de 1983. En esta ocasión, el escenario fue la plaza de Cintruénigo y los otros dos actores, José Antonio Campuzano (cuatro orejas y dos rabos) y Espartaco, que le cortó una oreja la tercero. Se lidiaron seis toros de Marín Marcos, con más genio que casta. Escuchó algunos pitos tras matar a su primero y le cortó una oreja al quinto de la tarde.

Tras esta actuación, tuvieron que pasar, prácticamente, diez años para que volviese a torear en Navarra. Fue el 14 de julio de 1983, en la misma plaza donde había protagonizado su primera actuación, la de Pamplona, cuando todavía era novillero. Se enfrentó a un encierro de toros de Conde de la Corte, bien presentado pero manso y  deslucido, muy parado en la muleta. Alternó con Espartaco y Chamaco, que se fueron de vacío. Y lo mismo le ocurrió al diestro mexicano. Su primera actuación recibió el silencio de los tendidos pero, tras matar al cuarto, cosa que hizo de un estoconazo hasta la bola, recibió una ovación, a la que correspondió saludando desde el tercio. No volvió a torear en Navarra.

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