FALLECE EL BANDERILLERO ANTONIO ROBLES ‘EL SEVILLA’ A LOS 84 AÑOS

El Sevilla vestido de luces.

Afincado en Navarra desde niño, fue un entrañable y prestigioso hombre de plata y doblador de los encierros pamploneses.

Antonio Robles Arriaga, conocido popular y profesionalmente como ‘El Sevilla’ falleció el pasado lunes. Así, el mundo taurino de Navarra y del resto de España perdió a un banderillero entrañable y prestigioso, y a un doblador de los encierros pamploneses que ejerció esta función durante 30 años.

Nació el 12 abril de 1937 en Sevilla, en el barrio de San Bernardo. Su padre, que tenía una carnicería en la Puerta de la Carne, le solía llevar a La Pañoleta, donde se celebraban festejos modestos. Cuando tenía ocho años abandonó junto a su familia Sevilla para irse a vivir a la localidad natal de su madre, a Viana. En esta población navarra fue panadero durante once años, hasta que enderezó su vida como profesional del toreo.

Los veranos se olvidaba de la tahona para recorrer en bicicleta o en moto con Rubio de Viana las capeas de la región, capeas que entonces se basaban en las serias funas que pastaban en los sotos y fincas alfareñas del ganadero José Casas.

A los catorce años mató su primera vaca en la localidad navarra de Los Arcos. Después, volvió a actuar escasamente de matador en pueblos; lo hizo en Rincón del Soto, Olite, Autol… Decidió pronto ser banderillero. Viana está muy cerca de Logroño, donde por aquellos tiempos estaban los banderilleros Barquerito, Valeri, Matorro, Illera, Manchitas, Ciriaco y Pepe Rioja. Con ellos se formó como profesional en la plaza y como organizador de espectáculos en algunos casos.

Toreó con todo becerrista, novillero, rejoneador y matador de toros que hizo el paseíllo en plaza, aldea o talanquera de Navarra, Rioja y Aragón. Pero también fue colocado como fijo con numerosas figuras del escalafón. Formó parte de las cuadrillas de Campano, el año que más toreó; de El Paula, durante dos años, cuando toreó tanto con Chopera; con Curro Romero estuvo otros dos años; un año en la de Pepe Luis Vázquez y en la de Antoñete. Anduvo cinco años con Víctor Mendes y seis con Rafael Camino.

En lo que se refiere a accidentes tuvo mucha suerte. Recibió solamente una cornada, de carácter no grave, toreando el día 15 de agosto en un festival con Pedrés en la plaza riojana de Navarrete; hizo el paseíllo de forma desinteresada, al no tener toros en la citada fecha, por lesión de Antoñete, con quien toreaba esa temporada.

Fueron innumerables los días que toreó tres festejos; por la madrugada, en el encierro de Pamplona, de doblador; en la mañana, en los festivales que se organizan en la plaza de Pamplona y, durante la tarde, en la corrida de esta ciudad, bien con el matador con el que estuviera bien sustituyendo a algún compañero herido.

Estuvo durante treinta años como doblador del encierro. El 20 de septiembre de 1992 lidió su última jornada de doblador en los encierros de Pamplona que se celebraron en San Fermín Txikito; fue una corrida de Campos Peña. La Casa de Misericordia le entregó una placa en reconocimiento a su labor.

Tras treinta y cinco años de carnet profesional y con más de mil doscientas corridas de toros cotizadas, el 12 de octubre de 1992 puso su último par de banderillas; lo hizo en la feria de Zaragoza, actuando a las órdenes de Rafael Camino, con el que, como ya se ha dicho, estuvo seis años.

El funeral se ha celebrado esta tarde en la parroquia de Santa María de la Asunción de Viana, con aforo reducido por el covid-19. Descanse en paz.

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