APAGADO CIERRE. CRÓNICA DE LA NOVILLADA DE LA FERIA DE TAFALLA

Pase de pecho de Javier Marín al primero de su lote. Fotografía: Garzaron.

Pase de pecho de Javier Marín al primero de su lote. Fotografía: Garzaron.

El madrileño Alvarito consiguió cortar la única oreja en una tediosa tarde de fin de feria.

Ganado: Seis utreros de José María Aristrain, correctos de presentación, bajitos, más terciados los tres primeros, nobles sin calidad en conjunto, salvo el quinto y el sexto que embistieron con cierta clase y fueron aplaudidos en el arrastre.

Novilleros:

Mario Alcalde: saludos desde el tercio y saludos tras aviso.

Javier Marín: silencio tras dos avisos y saludos tras dos avisos.

Álvaro García «Alvarito»: silencio tras dos avisos y oreja.

Presidencia: A cargo de Xabier Martínez, asesorado por Andrés Baztán y el veterinario Antonio Puig Ayestarán, cumplió correctamente su cometido.

Incidencias: Más de media plaza. Tarde soleada y calurosa. Alcalde, que toreó en sustitución de Gerardo Rivera, y Alvarito hicieron el paseíllo desmonterados. El subalterno Venturita saludó montera en mano tras banderillear al sexto y último de la tarde y de la feria.

El ciclo tafallés merecía otro final, sobre todo una novillada más cuajada, con más kilos, acorde a lo característico de esta feria, a la seriedad del ganado que se suele lidiar.

El encierro de ayer careció de esa presencia, lo que restó empaque al festejo. Respecto al juego, se puede afirmar en el lado positivo que fue noble y que tuvo fijeza. Sin embargo, careció de casta y de clase, salvo los dos últimos, aptos para el lucimiento.

Además, la mano de obra tampoco alcanzó el aprobado. Sirva el siguiente dato: a lo largo de la tarde sonaron nada menos que siete avisos, todos ellos en cuatro de los seis utreros.

Y es que fue un festejo anodino, de ésos en los que no sucede nada destacable. Sólo en los dos últimos utreros, el público se entretuvo algo y recobró el interés por lo que sucedía sobre la arena tafallesa.

Abrió la tarde Mario Alcalde, que actuó como sustituto. En primer lugar, le correspondió un utrero con cierta calidad por el pitón derecho. El madrileño dibujó dos buenas tandas en redondo, ligando los muletazos, bajando la mano y con los pies clavados en la arena. Pudo cortar un trofeo pero pinchó. Al cuarto le realizó casi todo el trasteo al natural. Le costó acoplarse con el novillo y se dejó tocar demasiado el engaño, por lo que sólo al final se pudo disfrutar de una buena tanda con la mano izquierda. De nuevo, falló al matar y se tuvo que conformar con una ovación.

Alvarito paseó la única oreja de la tarde.

Alvarito paseó la única oreja de la tarde. Fotografía: Garzaron.

El otro madrileño, Alvarito, logró el único trofeo de la tarde. Se le cortó al sexto, el mejor novillo de la tarde, que embistió con fijeza y noble calidad. Lo toreó en series cortas por ambos pitones. Muy volutarioso, estuvo por debajo del utrero, que mereció más; pero mató de una casi entera, sin pinchar, y el público no lo dudó. Su faena al tercero tuvo el mismo corte pero, esta vez, falló mucho con los aceros.

Marín, por último, tuvo una tarde gris. Su primero tuvo sus complicaciones y el navarro no las superó. Se entonó frente al quinto, en una aceptable faena al natural. Pero mató mal a los dos y así…

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