Mateos derrochó voluntad pero acusó la falta de rodaje y se fue de vacío.
Ganado: Cuatro erales de Álvaro y Pablo Lumbreras, desiguales de presentación, con un primero aplaudido de salida, deslucidos los dos primeros, los castaños, y manejables los dos últimos, ambos de capa negra.
Novilleros: Álvaro Rojo (vuelta por su cuenta y oreja) y Diego Mateos (vuelta por su cuenta y silencio).
En la segunda del Espárrago de Oro de San Adrián, y pese al huracanado viento, Rojo logró cortar la única oreja de la tarde y la primera de la feria. El joven salmantino mostró buenas maneras a lo largo de su actuación, pero falló con los aceros. Por su parte, Mateos, también de Salamanca, acusó falta de rodaje y, en diversas ocasiones, pese a su voluntad, se le vio que todavía está muy verde. Respecto a la materia prima, hubo dos condicionantes: el fuerte viento y que los erales acusaron el encierro matinal, que se prolongó durante más de quince minutos.









Festejos taurinos Pamplona, S. XIX