MIRIAM CABAS DESTACÓ AL NATURAL Y MERECIÓ LA PUERTA GRANDE

Natural de Miriam Cabas al tercer eral de Santafé Martón. Fotografía: Pascal.

En la tercera de San Adrián, los tres primeros novillos de Santafé Martón fueron aplaudidos en el arrastre.

Ganado: Cuatro erales de Santafé Martón, bien presentados, con movilidad el primero y encastado el tercero; los tres primeros fueron aplaudidos en el arrastre.

Novilleros: Miriam Cabas (oreja y dos vueltas al ruedo tras petición) y Pedro Aparicio (oreja y ovación tras aviso).

Presidencia: A cargo de José Antonio Sádaba, asesorado por Juan Martín Muro y el veterinario Alberto Asiáin, recibió fuertes abucheos.

Incidencias: Lleno. Tarde agradable, con algunas gotas procedentes de una tormenta vespertina.

Miriam Cabas se quedó muy quieta con los novillos de Martón. La novillera de Los Barrios, pese a aparentar poca destreza al manejar el capote, lo que estaba desarrollando era una intuición lidiadora para lucir los novillos en el último tercio.

Y además, cuando tocó ponerse a torear, la alumna de Ruiz Miguel lo hizo con hondura, con los pies quietos y ejecutando el toreo al natural con una llamativa profundidad.

Vamos, que la novillera, todo ojos y sonrisa gaditana, supo torear. Y que su condición femenina, que siempre es un gancho para camelar al público, quedó olvidada al verle entre los pitones de ese magnífico novillo colorado de Martón que salió en tercer lugar.

Sucedió después que, tras haber cortado una oreja al primer novillo, la estocada a ese tercero se le fue muy abajo. Vamos, que pegó un llamativo sartenazo por el que la coletuda pidió disculpas al público.

Pero el público no quiso verlo y quería sacarla a hombros. La petición de oreja fue mayoritaria en varias zonas de la plaza. El palco no sacó el pañuelo y la plaza, tras hacer dar dos vueltas al ruedo a Miriam, quiso hacer dimitir al asesor artístico, que iba vestido de verde.

Le tocó también hacer el paseíllo ayer a Pedro Aparicio. No tuvo mucha suerte en el lote ni con la compañía en el paseíllo pues lo eclipsaron.

Cortó una oreja al buen segundo y sufrió tres volteretas con el que cerraba plaza, que tuvo bastante guasa. Maltrecho, consiguió pegar una estocada de la que también se llevó un último recado al ejecutar la suerte suprema.

Información de Pascal Lizarraga, publicada en Diario de Navarra.

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