MAURICIO GAMAZO: ‘BUSCO UN TORO QUE CUMPLA EN TODOS LOS TERCIOS’

Mauricio Gamazo, a la izquierda, fue agasajado por el Club Taurino de Pamplona con el pañuelo rojo de la entidad y con una figura de San Fermín.

Uno de los 21 propietarios de la ganadería El Raso de Portillo aseguró en el Club Taurino de Pamplona que repetirá en Peralta, donde fue la ganadería triunfadora de la pasada feria.

Mauricio Gamazo, uno de los 21 primos propietarios de la ganadería El Raso de Portillo, considerada la más antigua de España, fue ayer el protagonista de la charla que se celebró en el Club Taurino de Pamplona, que sigue conmemorando su septuagésimo quinto aniversario de existencia, desde su fundación en 1948.

Mauricio, que junto a su hermano Íñigo, se encarga del día a día de esta ganadería y por tanto es su gran conocedor. “Mi bisabuelo Trifino la formó en 1880 con reses de diversos hierros. Compró todas las pequeñas partidas de ganado de la zona, luego trajo ganado de fuera, de Gamero Cívico, Conde de la Corte, incluso de Carriquiri. Pero nuestro encaste, desde los años 50, es Santa Coloma, por la vía de Dionisio Rodríguez, aunque también salen saltos atrás”, explicó el ganadero.

Gamazo prosiguió narrando el estado de esta vacada de bravo. “Se incluyeron toros de muchas procedencias –Gamero Cívico, Conde la Corte…- pero no se llevan por separado. Por eso es una ganadería rara también. Hemos seleccionado por comportamiento, no por procedencia. Somos una ganadería pequeña y no nos podemos permitir tener tres o cuatro líneas diferenciadas. Tenemos ciento veinte vacas, y con eso no puedes tener grandes pretensiones”, aseguró.

Un momento de la charla de uno de los 21 propietarios de El Raso de Portillo.

El criador de bravo vallisoletano insistió en lo peculiar de este hierro. “Se trata de  una ganadería familiar, no es un negocio, nadie vive de ella. Yo soy economista y vivo de mi trabajo. Esto te permite mucha libertad para hacer lo que te dé la gana. Lo tenemos como tradición y como afición. Con no perder dinero y si se puede ganar algo, fenomenal, nos vale. Nos colma tener el tipo de toro que nos gusta”.

Por ello, dejó claro qué tipo de toro pretenden criar. “Buscamos un toro que dé emoción, que transmita peligro, un toro que cumpla en todos los tercios. Esto debería ser una meta de todo ganadero”, argumentó Gamazo.

La bravura de su ganado es la seña de identidad de esta ganadería que se encuentra a 14 kilómetros de Valladolid, rodeada de pueblos y urbanizaciones, pero con una particularidad. “Nuestros animales viven en un paraje natural protegido por Europa gracias a la Red Natura. Este es un ejemplo claro, para el que no entienda mucho del tema, de por qué los toros de lidia ayudan en la conservación del medio», indicó el ganadero.

Esa bravura se ha convertido en un arma de doble filo. “Para los toreros son animales un poco más complicados, que aprenden muy rápido en la plaza y no suelen ser los favoritos de los que existen para muchos toreros o aficionados”, Y es que hay dos mundos. Por un lado, “el de las grandes ferias que buscan que el torero se desarrolle y por otro, un circuito más reducido que lo que busca es ver a un toro que solo colabora si puedes con él», razonó.

Tal vez por ello, su mercado principal es Francia. En los mejores ruedos franceses los toros de El Raso de Portillo son de gran agrado entre el público aficionado. Plazas de primera como las de Ceret o Vic-Fezensac, o la de Parentis, han sido testigos mudos de la bravura y el trapío de este ganado. “Hemos tenido muy buena acogida en Francia, donde, si creen que el trabajo lo has hecho bien, te repiten. Hay comisiones francesas que visitan una novillada cinco veces. Quieren saberlo todo de ellas, porque es lo que les gusta, porque son verdaderos aficionados”, aseveró Gamazo.

Preguntado por el público, que llenó el salón del taurino, el ganadero rememoró asimismo el indulto de Aforadito, algo que sucedió en septiembre de 2019, en la plaza vallisoletana de Pedrajas de San Esteban. “Fue algo inédito. Nunca habían indultado a un toro de nuestra ganadería y menos de la forma en la que lo hicieron con Aforadito, porque sacaron de nuevo el caballo de picar, que es el termómetro que mide la bravura del toro y eso es algo que sólo se ha hecho en otra ocasión en los últimos 20 años en toda España. Como son animales especiales, se les prueba después de semental para que viva en el campo hasta que muera de forma natural, como símbolo de respeto”, aclaró el castellano.

Por último, Mauricio Gamazo adelantó los planes ganaderos para la temporada de 2014. “Creemos que volveremos a Peralta. Regresamos a Vic Fezensac y a la Feria de 3 Puyazos. Y hay también un par de cosas que deben anunciar las respectivas localidades”, concluyó.

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