HERMOSO CORTA CUATRO OREJAS EN MAZATLÁN Y AGOTA EL BILLETAJE

El torero estellés, sobre Pirata, en la Monumental Eduardo Funtanet de Mazatlán.

Desorejó a los dos toros de su lote, de Cuco Peña, y rubricó su novena puerta grande consecutiva.

FICHA TÉCNICA:

Plaza: Monumental Eduardo Funtanet, en Mazatlán (Sinaloa).

Ganado: cuatro toros para rejones de Cuco Peña, de buen juego.

Pablo Hermoso de Mendoza: dos orejas y dos orejas.

Gastón Santos: palmas y oreja.

Incidencias: Lleno de “no hay billetes”. Actuaron los forçados de Mazatlán, que entregaron una placa al navarro, conmemorativa de los diez años que ha actuado con ellos en esta plaza.

Tras sus triunfos en Morelia y Autlán de la Grana –dos orejas en cada plaza-, Pablo Hermoso de Mendoza cerró en México su mini gira de carnaval y lo hizo con un triunfo redondo, de cuatro orejas, en la Monumental Eduardo Funtanet de Mazatlán, donde se registró un lleno de “no hay billetes” y se quedó mucha gente fuera de la plaza por no poder conseguir una entrada.

Posiblemente, ni el propio caballero podía pensar que iba a cerrar sus nueve primeras actuaciones en México con otras tantas puertas grandes. Pues así es. En Mazatlán, toreó a mano a mano con Gastón Santos y le ganó la partida al también rejoneador.

Sus dos faenas tuvieron una característica común: la determinación del navarro de hacerle la fiesta a lo que saliera por la puerta de chiqueros. Así lo hizo frente al que abrió plaza, llamado Violinista. Tras la actuación con Estella, ofreció en banderillas una nueva lección de temple y poderío con Chenel, que se hartó de torear, y de toreo de cercanías con Viriato. Sobre Pirata, hizo vibrar a la afición mazatleca con la rueda de cortas y con un rejón letal en su sitio, que prologó la concesión de las dos orejas.

A su segundo, llamado Carnaval, tuvo que sobarlo mucho, como se dice en el argot, para poder someterlo, ya que su embestida era incierta y no se entregaba. De salida, con Garibaldi, comenzó a enseñarle a embestir. Después, en banderillas, puso la plaza al rojo vivo con la parsimonia de Van Gogh y la transmisión de Dalí, que se recreó en sus ajustadas piruetas. En el último tercio, tras las cortas, un par a dos manos y una rosa, Pirata permitió a su dueño volver a acertar con la hoja de peral y redondear así un triunfo de cuatro orejas en la que fue la décima actuación del estellés en esta plaza que tanto le admira.

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