GANADERÍA DE PINCHA SE IMPONE EN MARCHAMALO A BALTASAR IBÁN

Derechazo de Javier Cortés al cuarto, ‘Oloroso’, que atesoró mucha clase.

Los tres toros navarros de José Antonio Baigorri fueron ovacionados en el arrastre. Fotografías: Philippe Gil Mir.

José Antonio Baigorri lidió el domingo pasado tres toros con el hierro de Ganadería de Pincha en la localidad guadalajareña de Marchamalo, que destacaron por la clase que atesoraron, pese a las condiciones adversas previas al festejo. Los tres astados permanecieron 18 horas en el camión, soportando por la mañana mucho calor (35º a las 10:00), y después en los chiqueros, bajo una temperatura exterior de 45º y superior en el interior.

Estas duras condiciones las acusó sobre todo el primero de los tres Baigorri, el tercero de la tarde, llamado Rascatripas, número 78. Inicialmente, se le vio algo falto de motor, pero, mediada la faena, se repuso y fue a más. Aunque algo tardo, embistió con nobleza, con generoso recorrido y con mucha fijeza. Mario Palacios lo toreó por ambos pitones, con altibajos, y al natural de uno en uno. Dejó muy buenas sensaciones frente a un toro astifino. Mató de una estocada y fue premiado con una oreja.

El siguiente toro, el cuarto, fue Oloroso, número 14, de capa negra como el anterior y también con el hierro de Ganadería de Pincha. Embistió con clase y nobleza, tuvo mucha fijeza, largo recorrido y mucha transmisión. Javier Cortés le realizó una buena faena, con templadas series por ambos lados. Destacó su actuación por pases largos y poderosos que conectaron con los tendidos. Perdió el triunfo por su fallo reiterado con el estoque. Pese a ello, dio una vuelta al ruedo.

Saltó al ruedo después un toro también llamado Rascatripas, número 24, que ofreció gran juego por su clase. Fue un ejemplar noble y repetidor, que embistió muy humillado. Damián Castaño lo aprovechó con una faena por ambos pitones, en la que se le vio asentado, seguro. La pena fue de nuevo el fallo en la suerte suprema. La estocada llegó después de tres pinchazos. El público guardó respetuoso silencio.

Respecto a los toros de Baltasar Ibán –los dos primeros y el sexto-, tuvieron nobleza pero no la clase de los navarros. Así fue el primero, que fue noble y tuvo movilidad. El segundo fue un toro encastado pero sin clase. Y el sexto tuvo peligro sordo. De hecho, cogió a Palacios. El percance sobrevino cuando galleaba por chicuelinas para llevar al caballo al que cerraba plaza. En ese momento fue prendido, cayendo sobre el cuello y quedando inconsciente sobre el ruedo en unos instantes dramáticos. Fue trasladado a la enfermería para ser estabilizado y atendido de una cornada en la pierna izquierda y de un fuerte varetazo en el tórax. Seguidamente, fue evacuado a un hospital de Madrid para ser examinado en profundidad. Al parecer, este miércoles iba a recibir el alta médica.

A ese sexto, tras el percance, lo mató Javier Cortés, quien le cortó una oreja. Y lo cierto es que los diestros pudieron cortar más orejas a los toros de Ganadería de Pincha de haber andado certeros con el estoque.

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