FALLECE PEPE LUIS VÁZQUEZ SILVA EN SEVILLA A LOS 67 AÑOS DE EDAD

Pepe Luis Vázquez mató pésimamente a sus dos toros en Pamplona.

En Pamplona, toreó dos tardes, una de novillero y otra como matador de toros, hace casi treinta años, pero ninguna de ellas en San Fermín.

El matador de toros Pepe Luis Vázquez Silva murió ayer a los 67 años de edad en su finca El Canto, situada en el término municipal sevillano de Carmona. El cuerpo sin vida del torero fue hallado por el casero de su finca y las causas de su fallecimiento las determinará la autopsia a la que será sometido en el depósito anatómico forense. El torero sevillano sufrió en 2019 un ictus de la que le quedó una parálisis moderada del lado izquierdo. Las primeras informaciones apuntan a que un agravamiento de esta enfermedad pudo provocar el fatal desenlace. Recientemente, fue sometido a una intervención quirúrgica de menor importancia.

Hijo de la gran figura del toreo del mismo nombre que falleció en 2013 y sobrino del también torero Manolo Vázquez, debutó con picadores el 21 de mayo de 1979 en la localidad pacense de Alburquerque, alternando con Mary Fortes, madre del matador de toros, Saúl Jiménez Fortes.

La alternativa le llegó el 19 de abril de 1981, en Sevilla, ejerciendo de padrino su tío Manolo y de testigo, Curro Romero, en un cartel de la más pura y eterna sevillanía. El toro de la alternativa atendía por nombre Desesperado, número 9, de 482 kilos, de la ganadería de Jandilla. Ese día lució un vestido verde limón y oro.

Fue precisamente su tío Manolo quien estuvo de nuevo en otro de los momentos más emotivos de su carrera, la confirmación en Madrid, que aconteció apenas un mes después del doctorado, el 23 de mayo, junto a Curro Vázquez de testigo. Ese día se lidiaron toros de Manolo González. El toro Polvorón, número 57, negro bragado, de 501 kilos, fue el de la ceremonia.

En Pamplona, sí, pero no en San Fermín

Pepe Luis Vázquez Silva hizo dos paseíllos en la capital de Navarra. El primero, cuando todavía era novillero. Fue el 6 de julio de 1980, en la novillada inaugural de la feria. Alternó con Andrés Blanco, que dio una vuelta al ruedo, y El Soro, que le cortó las dos orejas al tercero. La plaza estuvo casi llena. Se lidiaron seis novillos de Barcial (Arturo Sánchez Cobaleda), bien presentados, con cabezas bien armadas y kilos suficientes, serios y bonitos, que no presentaron problemas en la muleta. Según Diario de Navarra, impuso toros y toreros, cobró 800.000 pesetas y defraudó. “Estuvo toda la tarde enmendando y sin exponer un alamar. A su primero, sólo le dio tres o cuatro muletazos con buen gusto; mató de un pinchazo y una delanterilla; aplausos y algún pito. Al quinto no lo quiso ni ver; tres pinchazos, una atravesada que asomaba y cuatro descabellos; bronca del público”.

No regresó hasta catorce años después, hasta el 25 de septiembre de 1994. Ese día se publicó una interesante entrevista. Jamás había actuado en esta plaza en sus ya trece temporadas de alternativa.

El sevillano que también le cogió de sorpresa esta llamada: “La verdad es que con mi estilo de toreo jamás pensé que me iban a llamar de un lugar tan torista como Pamplona, aunque fuese después de San Fermín”. No obstante, reconoció que la idea le gustó desde que se la expusieron y que para él se trata de “una especie de reto” que le “atrae mucho superar”. El torero, que llevaba solamente dos corridas de toros durante esa campaña, que ya daba por finalizada en su caso cuando surgió este festejo, creía que si le salían bien las cosas conectaría a la perfección con el público navarro: “El arte siempre llega a todos por igual”.

Agregó que contaba con la ventaja de que en esta época del año “ya no ocurre el lío ese de las peñas de sol, sus cánticos y escaso interés por todo lo que sucede en el ruedo”, y añadió: “Supongo que acudirán a la plaza los más aficionados”. Y afirmó con sentido del humor: “Lo malo es que, si triunfo en esta ocasión, supongo que me volverán a llamar en 1995 ya para San Fermín”.

Inmediatamente explicó que este comentario era una broma: “Ojalá sea así, porque sería otro reto muy importante volver a la Feria de San Fermín y triunfar. Lo que necesito es que el toro se preste a hacerle lo que siento”. En este aspecto estaba satisfecho de cara al compromiso de mañana, pues iba a lidiar dos toros de una divisa muy de su agrado, la de María del Carmen Camacho.

Como ya se indicado intervino el 25 de septiembre de 1994 en una corrida mixta, en la que también actuaron el novillero Javier Conde, que le cortó una oreja a su primero, de Guadalest, y el rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, que fue el triunfador de la tarde, cortó dos orejas, una a cada uno de sus toros, ambos de Cebada Gago. Salió de la plaza a hombros.

El sevillano se enfrentó a dos toros de Mari Carmen Camacho, bien presentados, de juego distinto, que tuvieron genio y problemas. Según la misma fuente, estuvo hecho una pena, afligido, sin decisión y no pegó ni un solo lance ni un muletazo. “Dos trasteos por la cara y a matar, cosa que hizo muy mal. Seis pinchazos y dos descabellos en su primero; bronca. En el segundo, tres pinchazos, una casi entera desprendida y cinco descabellos; fuerte pitada”. Pasó un mal trago y dejó una mala imagen en su paso por Pamplona.

En el resto de Navarra

Pepe Luis Vázquez Silva toreó también, por lo menos, una vez en Tudela y otra en Cintruénigo. En la capital ribera, alternó el 26 de julio de 1979 con Roberto Bermejo (cuatro orejas y un rabo) y Miguel Ángel (vuelta y aplausos). Tarde de mucho calor. Algo más de media plaza. Se lidiaron seis utreros de Vázquez Silva Hermanos, bien presentados, astifinos, no sobrados de fuerza, que cumplieron ante los montados y contribuyeron al lucimiento, con un segundo premiado con la vuelta al ruedo.

A su primero le hizo una faena bonita pero despegada. Mató de un pinchazo hondo, que sirvió. Saludó desde el tercio. Ante el cuarto de la tarde su faena de muleta fue más entonada y consiguió algunos pases de buena calidad, sobre todo por el lado derecho. Mató de pinchazo y una estocada caída, y se le concedió una oreja.

Doce años después, el 13 de septiembre de 1991, intervino en un festival en Cintruénigo, junto con Juan Cuéllar (oreja), Fernando Cámara (dos orejas) y Óscar Díaz (silencio tras dos avisos). Se lidiaron cuatro novillos de José Grande, de juego variado. Le correspondió el que abrió plaza y, tras matarlo, el público guardó silencio.

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