En 1975 fundó la Real Escuela Andaluz del Arte Ecuestre, auténtico referente de la cultura del caballo andaluz en todo el mundo.
El rejoneador y ganadero Álvaro Domecq Romero ha fallecido en la madrugada de este martes 18 de noviembre a los 85 años de edad. Hijo de Álvaro Domecq y Díez, fue una figura del toreo a caballo y continuador del legado de Torrestrella que inició su padre y que crió en la legendaria finca Los Alburejos hasta 2020.
Nacido en Jerez de la Frontera en abril de 1940, Alvarito, como así se le conocía cariñosamente, hizo su presentación como rejoneador en septiembre de 1959 en la plaza de toros de Ronda y tomó la alternativa un año después en la de El Puerto de Santa María, con su padre, el también rejoneador Álvaro Domecq Díez como padrino.
Durante un cuarto de siglo de trayectoria, obtuvo numerosos éxitos en España y en México, y en los años 70 del pasado siglo formó parte junto a Ángel y Rafael Peralta y José Manuel Lupi de la generación conocida como ‘Los jinetes del apoteosis’.
Como jinete también logró numerosos premios en distintas disciplinas, como doma vaquera, doma clásica y acoso y derribo, así como la distinción del Caballo de Oro otorgado por el Ayuntamiento de Jerez; como ganadero, hizo famoso su hierro de Torrestrella. Con este nombre (y primero con el de Álvaro Domecq) se han lidiado en Pamplona 136 toros a lo largo de veintitrés ferias.
En 1975 fundó la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez, auténtico referente de la cultura del caballo andaluz en todo el mundo. El germen de esta institución estuvo, precisamente, en la concesión del Caballo de Oro, para la que Álvaro Domecq organizó un espectáculo al que denominó ‘Cómo bailan los caballos andaluces’.
En su faceta como empresario, es propietario de la bodega que lleva su nombre e impulsó numerosos proyectos en el ámbito turístico, como el espectáculo ‘Jerez, frontera del sueño’, que mezcla el mundo ecuestre, la gastronomía y el flamenco.
Recibió a lo largo de su vida distinciones como la de Hijo Predilecto de Jerez, el mencionado Caballo de Oro y la Medalla de Andalucía (2014), entre otros.
Su muerte es otro duro golpe para el campo bravo jerezano, tan solo un día después de la muerta de la también ganadera Ana María Bohórquez, y para la ciudad tras el fallecimiento de otro ilustre jerezano apenas dieciséis días antes como Rafael de Paula. Descansen todos en paz.









Festejos taurinos Pamplona, S. XIX