EL PAMPLONÉS PABLO HERNÁNDEZ SALE A HOMBROS EN LA JIENNENSE BAEZA

Pablo Hernández sale a hombros en la plaza de Baeza.

Fue el triunfador artístico y numérico de las dos primeras sesiones del XXVI Encuentro Andaluz de Escuelas Taurinas.

Ganado: Erales de Las Monjas, Los Millares, Aquilino Fraile, Martín Lorca, Condesa de Sobral, Chamaco, El Torero y Espartaco. La variedad de ganaderías ofreció un interesante mosaico de comportamientos. El segundo fue premiado con la vuelta al ruedo.

Novilleros: Plata Oliva (silencio), de la Escuela Taurina de Baeza; Pablo Hernández (dos orejas), E. T. Granada; Emilio Espigares (silencio), E. T. Jaén; Álvaro Hernández (silencio), E. T. El Puerto de Santa María); Pancho Romero (oreja tras aviso), E. T. Chiclana; Álvaro Rus (oreja), E. T. Baeza; Alejandro Aguado (oreja), E. T. Algeciras; y Gabriel Moreno ‘El Calé’ (oreja), E. T. Sanlúcar de Barrameda.

Incidencias: Algo menos de media plaza. Primero festejo del XXVI Encuentro Andaluz de Escuelas Taurinas. Hernández salió a hombros en solitario.Las dos primeras sesiones del XXVI Encuentro Andaluz de Escuelas Taurinas, celebradas en Baeza los días 25 y 26 de octubre, estuvieron marcadas, según desdelcallejón.com, por la juventud y la ilusión. Dieciséis novilleros demostraron valor, entrega y respeto por el toreo ante una afición que supo reconocer su esfuerzo. Destacaron las actuaciones de Pablo Hernández, triunfador artístico y numérico, del local Álvaro Rus, y de los prometedores Blas Márquez, Manolo Martínez, Rojas Ramírez y Realito. Baeza reafirmó así su condición de cuna y escenario esencial para las nuevas generaciones taurinas.

En el primer festejo, el sábado pasado, intervino el pamplonés Pablo Hernández, quien, al parecer, representó a la Escuela Taurina de Granada. Toreó en segundo lugar. Siguiendo la misma fuente, “recibió con decisión a su oponente de Lola Domecq por chicuelinas, continuando con verónicas de buen trazo y una revolera frente al tendido de sombra. La faena creció con el toreo en redondo por la derecha, pero alcanzó su punto más alto al natural, donde el navarro bordó el toreo con hondura y gusto, arrancando la ovación unánime del público. Un estoconazo sin puntilla rubricó la obra, y el jurado no dudó: dos orejas y vuelta al ruedo para el novillo”.

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