
Derechazo de Varea al sexto de la tarde, que fue ovacionado en el arrastre tras perder sus dos orejas. Fotografía: Rullot.
Los utreros, bien presentados, dieron buen juego aunque en su mayoría anduvieron justos de fuerza.
El Parralejo, que lidiará de nuevo una novillada en Pamplona el próximo 5 de julio, aprobó con una nota cercana al notable su paso por la Feria de Fallas. Presentó un encierro bien hecho, nada exagerado, entipado y bonito pero serio; con algo más de fuerza, se estaría hablando ahora de una gran novillada.
El conjunto, según Mundotoro, repartió calidad sin recato. “Primero, cuarto, quinto y sexto aunaron nobleza y clase. Una forma de colocar la cara y de desplazarse, con recorrido y humillación, ideales para hacer el toreo casi como cuando se entrena”.
Resultado de los novilleros. Jorge Expósito: saludos tras aviso en ambos. Ginés Marín: vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso. Varea: saludos tras aviso y dos orejas; este joven castellonense salió a hombros. Lo peor, la entrada, un tercio de plaza.








Festejos taurinos Pamplona, S. XIX