
Buen toreo con la diestra del pamplonés Expósito, quien sufrió una dolorosa voltereta, ante una vaca que embistió con nobleza y clase.
Los dos matadores de toros dejaron clara muestra de la dimensión de su toreo ante cuatro eralas de distinta condición. Reportaje fotográfico.
José Antonio Baigorri cerró ayer la temporada con un tentadero a cargo de dos matadores de toros: el murciano Filiberto y el navarro Francisco Expósito. Pese a que no aprobó ninguna de las vacas, la prueba satisfizo a todos los presentes, incluido el ganadero lodosano y una delegación del Club Taurino Casta Brava de Arguedas.
Las cuatro eralas, de Ganadería de Pincha, fueron bravas en el caballo y obligaron al picador, Jorge Martínez ‘Ramitos’, a emplearse a fondo. Cada vaca acudió una media de cinco veces al caballo, y un par de ellas se entregaron en una muestra de su bravura. Y todo ello sobre un piso encharcado y embarrado, el de la plaza de tientas, dada la respetable cantidad de lluvia que había caído.
En la muleta, ofrecieron variado juego. Los dos matadores se adaptaron bien a ese estado del piso. Filiberto se encontró con una primera vaca completa, noble por ambos pitones aunque con mejores argumentos por el izquierdo. Su segunda humilló mucho y derrochó nobleza por ambos pitones, aunque no tuvo el motor de la anterior. Ante ambas ofreció muy buena imagen, en faenas cargadas de quietud y mando, sabiendo siempre lo que se traía entre manos. El diestro calasparreño merece más oportunidades dada la calidad de su toreo, de su buen estilo.
Por su parte, a Expósito le correspondieron dos eralas muy diferentes. La segunda de la tarde tuvo mucho motor, pero mostró una embestida brusca, mucha movilidad, aunque a su aire, y resultó complicada. Todo lo contrario que la cuarta y última, que, encastada, humilló mucho y tuvo un pitón derecho de auténtico lujo; sin embargo, fue muy lista por el izquierdo y por ahí no tuvo un pase. El espada pamplonés estuvo muy mandón ante su primera y consiguió dominarla, a base de tesón y esfuerzo. Con la cuarta, por el contrario, disfrutó y dejó ver ese toreo de pellizco que atesora. Fue una faena muy templada, con gusto en varias series, con las que vivió su toreo.
A lo largo del tentadero, torearon tres tapias, que salieron a las cuatro vacas. Sin embargo, la ovación de la tarde no fue para ellos ni para los dos matadores de toros. Se la llevó Manuel, hijo de Expósito, de quince años, que sorprendió a todos en una serie con la izquierda siempre firme y mandando con limpieza. Fue una serie de cuatro naturales que convenció a todos, incluido a su padre, que no es poco.
Baigorri puso así fin a una serie de unos quince tentaderos con reses bravas de Ganadería. Por la finca El Ontanal han pasado matadores de toros como Urdiales, Fortes, Sánchez Vara, Álvaro de la Calle, Gómez del Pilar, Cristiano Torres, Esaú Fernández,Tristán Barroso, David Garzón, Imanol Sánchez, Ángel Puerta, Aarón Palacio, Víctor Hernández, Pablo Atienza, Filiberto y Expósito, entre otros. Además han tentado novilleros como Cristian González, Emiliano Osornio (que estuvo acompañado por su apoderado Curro Vázquez), Mario Vilau, Jesús Romero, Jesús Martínez y el sevillano Manuel Domínguez, quien tentó el viernes pasado y ayer volvió a torear, pero esta vez como aventajado tapia.

































Festejos taurinos Pamplona, S. XIX