UN CUMPLEAÑOS MUY INGLÉS Y TAURINO CON LOS SANFERMINES DE FONDO

Richard Morley, José Antonio Baigorri y Chloe Drakari-Phillips en la finca del ganadero.

Richard Morley, José Antonio Baigorri y Chloe Drakari-Phillips en la finca del ganadero.

Una pareja de ingleses disfrutó recientemente de una jornada campera en la finca que José Antonio Baigorri tiene en Lodosa

Viajaron desde Londres hasta Logroño. Ella, Chloe Drakari-Phillips, de 23 años, trabaja en una galería de arte. Él, Richard Morley, de 25, es comercial del sector vinícola. Ambos están vinculados a Navarra. Se conocieron en Pamplona, un 8 de julio de 2012. Y, desde entonces, comparten sus vidas. Él disfrutó por primera vez de las fiestas de San Fermín hace seis años. Ella no ha faltado nunca a la cita sanferminera; incluso antes de nacer, cuando crecía en el vientre de su madre –también adicta a las fiestas pamplonesas-, tres meses antes de ver la primera luz.

¿Cómo definen las fiestas de San Fermín? “Fantastic, divertidas”, dice ella. “No se puede explicar con palabras, algo emocionante, un lugar para encontrar amigos”, explica él, con bastante buen castellano.

Chloe quería hacerle a Richard un buen regalo de cumpleaños y, sobre todo, sorprenderle. Por medio de su amigo común Tim Pinks –fijo en San Fermín desde 1984-, ella trazó un minucioso plan. Richard no supo nada de él hasta llegar a Logroño.

En la capital riojana, ella le explicó que al día siguiente iban a viajar hasta Lodosa, donde el ganadero José Antonio Baigorri les iba a recoger y llevarles hasta su finca El Ontanal para mostrarles sus reses bravas, marcadas con el hierro de Ganadería de Pincha-, disfrutar de una comida campera y asistir a un tentadero. En ese momento, Richard, muy emocionado, besó a Chloe.

Y dicho y hecho. De la mano de Baigorri, en una agradable mañana, Richard disfrutó como un niño con zapatos nuevos. Y Chloe, también, no nos engañemos. Primero, viendo desde muy cerca los utreros que el ganadero lidiará la próxima temporada. Después, degustando un sabroso calderete, al calor de chimenea, en la cabaña de Pincha. Y, por último, presenciando la tienta de tres eralas –muy brava y con mucha clase la primera, un lujo- a cargo del matador de toros Javier Herrero y del que fue novillero Javier Chacón.

Tanto les gustó que ambos bajaron al ruedo para pegarle unos pases –nada heterodoxos- a la segunda erala, pura nobleza y bondad. Nunca antes se habían puesto delante del toro en una plaza. Pase por aquí, pase por allá, Chloe que cae en la arena y Richard que le hace el quite.

El joven inglés había cumplido un sueño, vivido un cumpleaños inimaginable. Terminada la tienta, y tras las despedidas de rigor, la pareja inglesa emprendió el viaje hacia su país, con la esperanza de volver a visitar, quién sabe, la ganadería de Baigorri.

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