SÁNCHEZ DE YBARGÜEN VENDE LA GANADERÍA A JOSÉ ANTONIO ALONSO

Toros de Sánchez Ibarqüen galopando en el campo. Fotografía: Aplausos.es

Toros de Sánchez Ibarqüen galopando en el campo. Fotografía: Aplausos.es

En Navarra, este ganadero lidió dos corridas de toros, ambas en Estella, en 2006 y 2007

Más de dos décadas llevaba criando toros Ramón Sánchez de Ybargüen, ganadero experimentado y sabio. Ahora esa amplia trayectoria, fiel a un encaste, a unas señas de identidad y a un concepto de animal bravo que se concreta en un toro serio, armónico y con carácter, llega a su fin.

Así lo ha anunciado en Aplausos.es: “Tengo 79 años y me da mu­cha pena. He tenido problemas serios en la familia por el fallecimiento de una hija tras nueve meses de enfermedad y a mí me tuvieron que intervenir de urgencia. Mis hijos son mu­cho más pragmáticos que yo y saben que no hay futuro en la ganadería. Por lo tanto, he tomado una decisión muy dolorosa para mí pero muy realista que es la venta”, reconoce sin titubeos.

La ganadería la ha comprado José Antonio Alonso, ganadero de Fuenlabrada (Madrid) que tiene el hierro de La Mimbrera, fundado en 2002 e inscrito en la Agrupación de Ganaderos. Alonso, que también ha adquirido la finca, está retentando ahora todas las vacas.

Con serenidad y un desbordante realismo, Ramón Sán­chez de Ybargüen admite: “Digamos que estoy de retirada y que he cumplido un ciclo. Me llevo muchos recuerdos y muchos amigos. Los toreros son seres valientes a los que respeto. A los empresarios, salvo dos o tres, no tanto. Y me iré con personas que en mi interior han dejado mucha huella. Al final, lo bueno siempre se impone”.

Bajo el prisma del tronco Juan Pedro Domecq, este ganadero sevillano apostó por buscar en las hechuras de la línea Marqués de Domecq la base para componer una ganadería que a lo largo de estos años ha dado frutos, grandes recuerdos y no pocas satisfacciones. Sin embargo, los tiempos cambian. La crisis y las circunstancias obligan a tomar decisiones dolorosas pero realistas. Y una es la venta del hierro pacense de divisa azul y blanca.

En Navarra, dos tardes

Dos corridas de toros lidió este ganadero en Navarra, ambas en Estella. La primera, en 2006. Fueron seis toros, bien presentados, con serias defensas y divididos en tres y tres respecto al juego. El primer trío, noble, soso y justo de fuerzas. El segundo cumplió en varas, no anduvo escaso de energías y resultó importante por enrazado. Ante ellos, Francisco Marco conoció las dos caras de la moneda. Le cortó una oreja a su primero y fue cogido por el cuarto, sufrió una cornada de veinte centímetros en el triángulo de Scarpa en su pierna izquierda, de pronóstico grave. Completaron la terna Serafín Marín, que paseó una oreja del quinto, y Eduardo Gallo, que se fue de vacío.

Un año después, se lidiaron en la misma plaza toros de este hierro muy bien presentados, muy serios de cara y ofensivos, astifinos pero de juego desigual, desde los nobles primero y segundo, aunque con escaso motor, hasta el peligroso sexto, pasando por los mansos parados tercero y quinto. Francisco Marco cortó la única oreja del festejo. Le acompañaron en el cartel Uceda Leal y López Chaves.

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