PABLO HERMOSO, OVACIONADO EN EL FESTIVAL PRO ANTOÑETE DE LAS VENTAS

Pablo Hermoso de Mendoza ha correspondido a la ovación saludando desde el tercio.

Curro Vázquez, César Rincón y la novillera Olga Casado consiguieron salir a hombros. Galería fotográfica de Javier Arroyo.

Ganado: Un novillo de El Capea para rejones, primero, y novillos de Garcigrande y José Luis Osborne, sexto, de juego variado.

Toreros: Pablo Hermoso de Mendoza (saludos desde el tercio), Curro Vázquez (dos orejas), Carlos Escolar ‘Frascuelo’ (vuelta al ruedo), César Rincón (dos orejas), Enrique Ponce (oreja), Morante de la Puebla (oreja) y la novillera Olga Casado (dos orejas).

Lugar y fecha: Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). 12 de octubre de 2025.

Incidencias: Lleno de ‘no hay billetes’. Festejo matinal. Festival pro monumento a Antonio Chenel ‘Antoñete’. El público obligó a saludar a todos los actuantes al finalizar el paseíllo. Frascuelo toreó como sustituto de Julio Aparicio. Vázquez, Rincón y Casado salieron a hombros.

El primero de la mañana lució el hierro de Capea, fue un cuatreño cuajado de recogida cara, un toro noble pero al que le faltó mayor tranco y ritmo en su embestida. Muy parado y reservón, el novillo obligó al maestro navarro a sacar toda su artillería en una faena templada y de mucho clasicismo. Según Aplausos.es, “lo recibió con temple, encelándolo con la grupa en redondo. No acusó inactividad alguna el rejoneador estellés en una labor centrada y medida, con momentos de gran lucimiento. El rejón de muerte cayó trasero. Saludos”.

Se puso el público en pie antes de la salida del segundo por Curro Vázquez. Su presencia era uno de los grandes alicientes de la mañana y regaló una media verónica en el inicio que bien mereció también una escultura. El de Garcigrande tuvo cierto embroque y aunque un ritmo descompuesto; sí que permitió al de Linares regar con su toreo a las nuevas generaciones y rejuvenecer a las más antiguas. Un soplo del toreo de siempre que retumbó los olés más secos de Las Ventas. Varios trinchezaros y remates por abajo quedarán en la retina de los presentes. Estuvo acertado con el acero y cortó las dos orejas.

El tercero, de Garcigrande, marcó su querencia a las tablas y fue más costoso, ya que le costaba irse, aunque no tenía mal embroque. Frascuelo hizo un esfuerzo con él, dejando momentos de gran belleza, especialmente por el pitón derecho. El público supo reconocer el esfuerzo y degustar los muletazos buenos en una faena de detalles que fue rubricada con un buen manejo del acero. Dio una vuelta al ruedo.

El cuarto, de Garcigrande, salió haciendo extraños con la vista en el recibo a la verónica de César Rincón. Por dicho defecto, fue devuelto. Al sobrero, también de Garcigrande, lo recibió de manera soberbia a la verónica. Era el prolegómeno de una faena para el recuerdo. Una justicia poética en su regreso y adiós de Madrid. Y con el colombiano volvió el concepto de la distancia y el galopar de un toro. Un fiel reflejo también de la tauromaquia de Antoñete. El regreso de una forma de torear que le convirtió en césar del toreo. Pero, con el toro de ahora. Las lágrimas llenaron los tendidos, en pie después de cada serie. Un toreo encajado, de mano baja, reunido… El toreo de siempre con el toro de ahora. El acero entró de manera efectiva al segundo intento y paseó las dos orejas.

Fue la faena de Enrique Ponce al quinto la evolución del toreo hacia la flexibilidad y la línea curva. El de Garcigrande embistió con el pitón de dentro, aunque había que cogerlo y llevarlo mucho. Ponce dejó otra faena de escuela en la que destacó el toreo al natural y las poncinas. El acero fue defectuoso al segundo intento, pero cortó una oreja.

Se vino la plaza abajo cuando Morante de la Puebla se asomó por la boca del burladero. ‘¡Gracias, Morante!’, desde los tendidos. Eligió para el homenaje un novillo serio -el de mayor trapío de la mañana- de Osborne, emulando al ‘toro blanco’ con el que Antoñete grabó una de las páginas doradas del toreo. A su figura brindó Morante al cielo una faena de enorme compromiso y exposición con un animal que no regaló nada. Con un valor descomunal, esperó el sevillano en los embroques ligeramente retrasados, dando el pecho y cargando la suerte. Todo tuvo una autenticidad absoluta. Dejó una estocada, que necesitó un golpe de descabello, y cortó una oreja.

Olga Casado cerró el festival por todo lo alto, tras cortar las dos orejas al buen novillo de Garcigrande que puso fin al festival. A la verónica lo recibió Casado, que quitó por ajustadas gaoneras. Faena a más de la novillera, que fue cogiendo el pulso a la buena embestida hasta un final de mucha importancia al natural. Se presentó en Madrid y triunfó. Estocada. Dos orejas.

This entry was posted in Actualidad and tagged , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Comments are closed.