PABLO HERMOSO DE MENDOZA RECIBE DOS OVACIONES EN MONTIJO

`Disparate’ fue uno de los caballos más destacados en Montijo.

Debido a la pandemia, en Portugal no están permitidas ni las vistosas cortesías (lo que en España es el paseíllo) ni las vueltas al ruedo. Imágenes: pablohermoso.net

Ganado: Seis toros de Herederos de José Rosa Rodríguez, bien presentados pero complicados en general.

Rejoneadores: Luis Rouxinol (ovación en ambos); Pablo Hermoso de Mendoza (ovación en ambos); y Gilberto Filipe (ovación en ambos).

Lugar y fecha: Plaza de toros de Montijo. 3 de septiembre de 2021.

Incidencias: Lleno de ‘no hay billetes’ del aforo permitido. Actuaron los Forcados Amadores de Montijo, Tertulia Tauromáquica de Montijo y los Amadores de Moita.

Por fin se pudo celebrar el festejo de Montijo después de más de un año de aplazamientos. Inicialmente estaba programado para la temporada 2020, y el COVID obligó a su aplazamiento, posteriormente se programó para julio de este mismo año en dos fechas diferentes y también los rebrotes obligaron a dos nuevas suspensiones y que no serían las únicas, porque un nuevo aplazamiento tuvo lugar en agosto.

Al final, se celebró ayer y con la buena noticia que el papel estaba agotado desde la primera programación. La expectación que el cartel tuvo en el país luso se mantuvo durante más de un año y eso nos hace medir la importancia que todavía mantiene Pablo Hermoso de Mendoza en los aficionados de Portugal.

Un Covid que todavía continúa teniendo su protagonismo en la fiesta a la portuguesa, donde no se celebran las vistosas cortesías (lo que en España es el paseíllo) y donde no se permiten las vueltas al ruedo como premio a la buena labor de los actuantes. En esta ocasión, todo se cambió por una fuerte ovación en los medios de la plaza al final de cada una de sus actuaciones.

En la primera el público agradeció el esfuerzo de Pablo ante un astado muy complicado para la lidia, incierto en las embestidas, siempre a arreones bruscos y echando la cara arriba. El navarro hizo una lidia montando a dos de sus veteranos, Alquimista y Disparate.

Más latente se hizo la entrega de Pablo en el quinto de la noche, que esta ocasión no hizo caso del dicho, y fue malo, muy malo para el espectáculo por su poca codicia y su casi nula embestida. En esta ocasión los caballos no fueron muletas, sino más bien capotes de brega tirando continuamente de un astado que no embestía con continuidad, al que había que colocar siempre en terrenos propicios contra su voluntad y con el que había que estar listo para aguantar los derrotes y arreones que daba.

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