
Los reyes de España posaron con todos los premiados. En primera fila, el primero por la derecha, José María Marco, presidente de la comisión taurina de la Casa de Misericordia de Pamplona.
Fue el correspondiente al año del centenario de su gestión de la plaza de toros, por “su extraordinaria labor asistencial, íntimamente vinculada a la organización y celebración de los espectáculos taurinos”.
La Casa de la Misericordia de Pamplona, representada por el presidente de su Comisión Taurina, José María Marco, recogió ayer, 10 de octubre, de mano de los reyes, don Felipe y doña Letizia, el Premio Nacional de Tauromaquia 2022, en la ceremonia de entrega de los Premios de la Cultura concedidos en 2022 y 2023 a un total de 65 galardonados. En el discurso posterior a la entrega de los galardones, Felipe VI resaltó el compromiso “cívico” del mundo de la cultura y aseguró que España es un país “orgulloso del legado histórico y cultural que ha construido, no solo para sí mismo, sino también como gran aportación al mundo”.
La ceremonia tuvo lugar en el Museo Reina Sofía, que el monarca consideró como “un trasunto de la cultura española, un ahora que no renuncia a su historia y un futuro que ya está actuando”.
“En todos vosotros -continuó dirigiéndose a los premiados- habita un compromiso cívico que está en la raíz misma de nuestra cultura: se encuentra en la música, en las artes plásticas y escénicas, en la literatura, en la moda, el cine, el teatro y en un sinfín de manifestaciones culturales, y que representan el universo de la cultura española, en toda su amplitud, con toda su diversidad, sus matices y en definitiva, con toda su riqueza”.
Los últimos de Tauromaquia
El Premio Nacional de Tauromaquia se concedió en 2022 a la Casa de Misericordia de Pamplona, el año del centenario de su gestión de la plaza de toros, por “su extraordinaria labor asistencial, íntimamente vinculada a la organización y celebración de los espectáculos taurinos que han otorgado reconocimiento y difusión mundial a la ciudad de Pamplona y a la fiesta de los toros”; y en 2023, a Julián López Escobar ‘El Juli’, en el año de su despedida de los ruedos, en reconocimiento a una extraordinaria carrera de 25 años, que le ha llevado, “desde sus inicios como niño prodigio a consolidarse como una figura de época en el toreo”. Un galardón que ya no se otorgará en 2024 por haber sido suprimido por el Ministerio de Cultura el pasado mes de septiembre. La ceremonia comenzó con las palabras del ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
Según publica El Debate.com, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el secretario de Estado, Jordi Martí Grau, se negaron a aplaudir a los dos Premios Nacionales de Tauromaquia, La Casa de Misericordia de Pamplona (2022) y el torero Julián López Escobar ‘El Juli’ (2023) respectivamente.
Urtasun sí ha saludó al torero en presencia de los reyes tras recoger el último Premio Nacional de Tauromaquia. El ministro amparó la supresión de este galardón, que se entregaba desde 2013 con una dotación de 30.000 euros, argumentando que estos premios deben ser «fiel reflejo de las valoraciones y sentimientos de la sociedad», como el aumento de la preocupación por el bienestar animal.
«Lo que hemos hecho es eliminar un premio relacionado con la tortura animal y que, insisto, iba asociado a una inversión con dinero público. Cuestiones que están relacionadas con la tortura animal no serán premiadas por parte de los premios nacionales», indicó entonces el titular de Cultura en una entrevista.
Así, destacó a La Casa de Misericordia de Pamplona con el Premio Nacional de Tauromaquia de 2022 «por su extraordinaria labor asistencial, íntimamente vinculada a la organización y celebración de los espectáculos taurinos que han otorgado reconocimiento y difusión mundial a la ciudad de Pamplona y a la fiesta de los toros».
El Juli le dio la mano
En declaraciones a los medios de comunicación al final del acto, el Juli destacó su orgullo por recibir este premio, “muy importante para el sector, para el mundo de la Tauromaquia” pero también “entristecido y bastante indignado” porque el ministro de Cultura “haya decidido de manera unilateral prescindir de la Tauromaquia, excluirla de una manera totalmente injusta”.
El Juli, que no dudó de que “cuando se restablezca el orden y la justicia volverá” el Premio Nacional de Tauromaquia, consideró que suprimirlo es “censurar parte de nuestra historia”.
La obligación de Urtasun como ministro “está en fomentar y en dar a valer nuestras culturas, nuestras tradiciones y la cultura no la decide él, la decide el pueblo, que no es de izquierda, no es de derechas, es de la gente que le gusta la Tauromaquia”, insistió. El torero, que dio la mano a Urtasun tras recibir el galardón de mano de los reyes, indicó que «la educación es lo primero».
Los galardones concedidos por el Ministerio de Cultura tienen el propósito de fomentar las actividades culturales, entendidas como servicio a los ciudadanos, y para expresar el reconocimiento de la sociedad a la labor de personas o instituciones.








Festejos taurinos Pamplona, S. XIX