El ganadero de Lanzahíta aseguró en el Club Taurino de Pamplona que volverá a San Fermín el sobrero del año pasado. Imágenes.
El veterano ganadero José Escolar fue el jueves pasado en el Club Taurino de Pamplona el tercer protagonista de los llamados Jueves Taurinos. Con entrada libre, provocó un ‘lleno hasta la bandera’ en el salón social de la entidad pamplonesa y adelantó que en la corrida de toros que traerá a Pamplona este año habrá nada menos que cuatro cinqueños. “Y entre los cuatro cinqueños, se encontrará Callejero-I, que ya estuvo el año pasado en Pamplona, en calidad de sobrero”, matizó el ganadero. En 2024, ese astado estuvo en el Gas como cuatreño; número 40, cárdeno bragado, arrojó en la báscula un peso de 535 kilos.Siguiendo con la materia prima, recordó el encierro del año pasado. “Fue una corrida muy seria y encastada, de las más importantes que he lidiado en San Fermín. Un toro mereció el trofeo Carriquiri, fue el más bravo de esta feria”, aseguró el criador de bravo. Se refería al llamado Palomito, número 23, cárdeno bragado, cinqueño, de 540 kilos, que fue lidiado en sexto lugar, el 13 de julio, por Juan de Castilla, quien, tras matarlo, recibió el silencio del público.
Hijo y nieto de ganaderos, nació el 21 de enero de 1937 en la localidad madrileña de Fuenlabrada. Desde 2015, año de su debut en Pamplona, se ha hecho un hueco en la Feria del Toro. En total, ha lidiado ocho años y un total de 48 toros en la capital navarra, entre 2015 y 2024. “Debuté y me llevé el Carriquiri con Costurero, un gran toro, serio, fue bueno en el encierro y bueno en la plaza, tuvo un comportamiento fenomenal. Paco Ureña le cortó una oreja. Fue un toro muy bravo, muy encastado”, rememoró el ganadero.
Asimismo, recordó su primer encierro matinal en San Fermín. “Muchos recuerdan todavía a ese toro que se volvió al poco de salir. Mi ganadería es seria, encastada, muy lista. Evitó meterse en la manada. Vio también al pastor y se volvió. Me quedé muy sorprendido. Estaba preocupado. Los toros de otras ganaderías no lo habían hecho. La Meca me dijo que no me preocupara. Me quitó el susto, pues pensaba que las cosas habían salido mal. Y sucedió lo impensable: al año siguiente se repitió la historia”, reconoció Escolar.
Respecto al encierro sanferminero, no fue claro, fue un sí pero no o un no pero sí. “En mi pueblo siempre ha habido encierro. Me gusta. Ahora bien, no beneficia nada. Es un gran espectáculo. Pamplona se debe al encierro. Si le puedes quitar al toro esa paliza de tres minutos, mejor. Pero soy seguidor del encierro y me gusta que mis toros vayan al encierro”, intentó explicar.
Acompañado por su esposa, Julia Escolar Navarro, y de dos de sus cuatro hijas, de Ana Belén y Marisol Escolar Escolar, el veterano ganadero profundizó en sus orígenes como criador de bravo, en su encaste Albaserrada, en el manejo de sus toros y en la importancia de la suerte de varas, sobre todo en su ejecución en Francia, entre otros temas.
Y es que el país vecino siempre ha sido muy importante, hasta determinante, para José Escolar. “La ganadería dependió de Francia al principio. La primera corrida la lidié en Vic-Fezensac, con cinco toros. Al año siguiente, repetí, con siete toros esta vez. Este año vuelvo a Mont de Masan, la feria más importante de Francia, plaza de primera. Allí he conseguido triunfos importantes”, concluyó el prestigioso ganadero.
Terminada su charla, José Escolar fue agasajado por el Club Taurino de Pamplona con un pañuelo rojo de la entidad y con una figura en plata de San Fermín. La jornada concluyó con una cena de hermandad, a la que asistió el ganadero, su esposa y esa dos hijas citadas.















Festejos taurinos Pamplona, S. XIX