
La generosa puerta grande supuso para Javier Castaño un reconocimiento a su torería, a su mando y honradez profesional.
Gustaron en Estella las maneras del mexicano Martínez, que se fue vacío. El pamplonés Expósito no tuvo su tarde. Imágenes.
Ganado: Seis toros de Partido de Resina, antes Pablo Romero, bien presentados aunque desiguales, cinqueño el primero, con movilidad en conjunto, mansos y faltos de raza, manejables pero sin llegar a entregarse. Varios ovacionados de salida. Ovacionados al arrastre el primero, el tercero, el quinto y el sexto.
Toreros: Javier Castaño (oreja en ambos), Francisco Martínez (ovación tras aviso en ambos) y Francisco Expósito (oreja y saludos).
Lugar y fecha: Plaza de toros de Estella (Navarra). 3 de agosto de 2025.
Incidencias: Media plaza. Tarde agradable. Segunda de feria. Tras banderillear al tercero, saludaron montera en mano Pablo Simón y Alberto Berzosa. Martínez, que hizo el paseíllo desmonterado, se presentó en Europa como matador de toros. Castaño salió por la puerta grande.
Tras la tarde explosiva de rejones, la plaza de Estella recuperaba su afición habitual compuesta por los aficionados locales, los seguidores del torero de la tierra y ayer, aficionados toristas atraídos por la presencia en la ciudad del Ega del hierro antiguamente conocido como Pablo Romero.
Había generado tan baja expectativas entre la afición el estado de los toros de Partido de Resina, como actualmente se anuncian, que ante su movilidad y alguna que otra virtud más, en la plaza se creó un ambiente amable para con el ganado y todos los actuantes.
Los toros de del hierro de la boca de horno saltaban al ruedo lustrosos, guapos y bien armados y recibían por ello ovaciones. Algunos correteaban pronto aquerenciados, hacían amagos de salto o manseaban, pero caían en gracia entre la parroquia. Se dejaban pegar en el caballo sin mucha entrega, varios permitían el lucimiento en banderillas y en la muleta pasaban sin apenas humillar pero sin causar problemas a los actuantes. En resumen, para la tarde de ayer funcionaron aunque en otras circunstancias las tornas hubieran cambiado.
Regresaba Javier Castaño a Estella una vida taurina después. Aunque en el año de su despedida no había firmado muchas más corridas que las de sus compañeros de cartel, que hacían el primer paseíllo del año. Pero el bagaje y el oficio atesorado tras tantos años de andaduras por los ruedos, resultan un tesoro en forma de recursos para su esportón. Toreó a su primero con eficacia, sin apretar mucho a un toro que podría haberse echado. Al que hacía cuarto, un animal corretón y de marcadas querencias a la huida en los primeros tercios, supo pararlo y aplicarle la receta adecuada. Sonó Nerva y fue capaz de darle toreando una vuelta al pasodoble. El mansurrón tomaba por bajo la muleta para pronto levantar la cabeza y contemplarlas barreras.
El mexicano Francisco Martínez llegó para debutar en Europa de la mano de la familia Hermoso de Mendoza. Colocó banderillas con acierto en ambos toros. Brindó a Pablo Hermoso el quinto con el que ejecutó una meritoria faena donde se pasó al toro muy cerca. Mostró un buen bagaje de recursos en la cara del toro. Pero se cruzó con los aceros y el balance de su actuación no aportó ninguna oreja.
El duro año de entrenamientos y sacrificios de Francisco Expósito no le aportó ayer alegrías. No pudo resolver la mansedumbre estructural de los cárdenos con su poderosa estética y el bagaje de un festejo anual. Brilló en su primero, pero no pudo reeditar la puerta grande lograda y paladeada en años anteriores.
Artículo de Mariano Pascal, publicado en Diario de Navarra.




















Festejos taurinos Pamplona, S. XIX