Con el matador de toros colaboró el novillero, también pamplonés, Pablo Hernández.
El Club Taurino Logroñés organizó ayer una jornada campera en la finca riojana Río Bravo, propiedad de la familia ganadera Lumbreras. A mediodía, la placita de tientas de la ganadería acogió un tentadero en el que intervino, como invitado, el matador de toros Francisco Expósito.
El diestro pamplonés probó la bravura de una erala de Lumbreras, que atesoró calidad, durabilidad, aunque hubo que someterla. Expósito la toreó con gusto por ambos pitones, pero en terrenos de chiqueros por la querencia que acusó la buena vaca. En todo momento, estuvo ayudado por el novillero Pablo Hernández, también pamplonés, quien llevó la vaca al caballo y, terminada la labor de Expósito, le robó varias tandas de muy buen estilo.
Hernández colaboró asimismo en la segunda erala, destinada a las manos del novillero oscense Jorge Mallén, otra vaca con mucha calidad y con más transmisión que la primera. El joven navarro la colocó en el peto y, tras la faena del aragonés, pudo lucirse en diversas series.
El último en intervenir fue Javier Caldito, un jovencísimo becerrista, natural de Logroño, que está despuntando por sus buenas maneras. La jornada campera concluyó con una comida de hermandad y una posterior capea, en la que se lucieron diversos aficionados prácticos.










Festejos taurinos Pamplona, S. XIX