FALLECE EN MADRID EL PRESTIGIOSO GANADERO JAVIER ARAÚZ DE ROBLES

El ganadero Javier Araúz de Robles.

Abogado del Estado y torero práctico, en 1987 debutó con una corrida de toros en la Feria del Toro, pero la suerte no le acompañó.

A los 87 años de edad, ha muerto esta madrugada Javier Araúz de Robles, ganadero de bravo, abogado del Estado y uno de los mejores aficionados prácticos de los que se tienen noticia. El deceso ha tenido lugar en Madrid tras una larga enfermedad contra la que luchó con gran entereza. Descanse en paz.

Natural de Molina de Aragón (Guadalajara), Araúz de Robles residía en el Burguillo, en el término de Bailén, una de las fincas que compró. Además adquirió Garbancillares, en Baños de la Encina, y Los Cerrillos, en Andújar.

“Fue Javier Araúz de Robles hombre jovial, de discurso ameno y libre de compromisos, ganadero desde la cuna, torero y bueno, aunque no haya vestido nunca de luces y aficionado de gran fervor además de brillante abogado del Estado desde muy joven, advierto para disipar cualquier tentación de poner en duda su laboriosidad o su aportación social”, escribía como retrato personal en la última entrevista que le hizo José Luis Benlloch en la casa cortijo de Burguillo, donde pastan sus toros. La vieja chimenea donde se agrupaban los muleros en las noches frías de la sierra ya nunca tendrá el calor apasionado y cáustico de sus charlas y vivencias de gran aficionado.

La capilla ardiente estará abierta desde las 17:00 horas en la sala 7 del tanatorio de Tres Cantos, en Madrid, donde mañana domingo se oficiará una misa funeral a las 13:00 h. El lunes sus restos mortales serán enterrados en Zocueca, tras una misa en la iglesia de esta localidad jienense a las 13:00 h.

Mala fortuna

En la Feria del Toro de Pamplona, debutó en 1987, pero no le acompañó la suerte. Sus toros, de regular presentación, acusaron falta de fuerza y de raza, y resultaron sosos y deslucidos. La prensa de aquella época calificó el encierro lidiado en la capital navarra de “suspenso ganadero”.

Los seis toros fueron lidiados por Julio Robles (saludos y aplausos), Luis Francisco Esplá (silencio en ambos) y Víctor Mendes (aplausos en ambos).

Tras este decepcionante festejo, este hierro no volvió a ser contratado por la Casa de Misericordia de Pamplona.

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