
Hace doce años, el Club Taurino de Pamplona visitó la finca de los Peralta y su presidente, entonces Juan Ignacio Ganuza le puso el pañuelo rojo a Rafael, en presencia de su hijo, quien también l0 recibió.
En Pamplona protagonizó tres actuaciones, con un triunfo rotundo en la última, la de 1975. Toreó además en diez plazas del resto de Navarra.
El rejoneador Rafael Peralta Pineda ha fallecido este viernes, 4 de junio, a los 92 años de edad. Nacido en La Puebla del Río un 4 de junio, Rafael siguió los pasos de su hermano Ángel y con 25 años comenzó a actuar en los ruedos españoles. Descanse en paz.
Empezó en 1959 debutando en la plaza de toros de Constantina. Desde el inicio, se pudieron vislumbrar sus grandes cualidades como jinete y rejoneador. El lema de sus comienzos fue: «Rafael Peralta, único por ser diferente», pues siendo continuación del estilo creado por su hermano Ángel, interpretaba las suertes con un sello propio y distinto. Su alternativa fue un 30 de mayo en el San Isidro de 1959, pues antiguamente la fecha de doctorado de los rejoneadores españoles era su presentación en Madrid. Aquel día se lidiaron toros de Sánchez Cobaleda para Rafael Peralta, Julio Aparicio, Manolo Vázquez y Curro Girón, causando el caballero de La Puebla del Río una gratísima impresión.
Rafael Peralta representó uno de los máximos exponentes del rejoneo clásico y a la vez vibrante. Estuvo en activo cuarenta y cuatro temporadas ininterrumpidas (caso único en la historia), actuando por los ruedos de todo el planeta taurino. Ídolo en América, el menor de los Peralta lideró el escalafón en varias temporadas. Así, por ejemplo, en el año 1972, donde actuó 112 tardes y cortó 363 orejas y 96 rabos. Además, hasta la década de los 90, se mantuvo como máxima figura ocupando siempre un puesto destacado.
Formó parte del cuarteto de los ‘Cuatro jinetes del apoteosis’, creando propiamente las corridas del arte del rejoneo y que sentarían las bases del toreo a caballo en España. Considerado uno de los nombres más grandes del toreo a caballo, Rafael Peralta constituyó todo un referente. Si anteriormente se acostumbraba a pasar y clavar al hilo del pitón, Rafael Peralta destacó por invadir los terrenos del toro, citando de frente, exponiendo y clavando al pitón contrario asombrosos pares al quiebro y a dos manos.
Como curiosidad, en un festival celebrado en la Real Maestranza el 10 de enero de 1965 cortó el primer rabo que un rejoneador cortara en Sevilla. Son varias sus puertas del Príncipe y puertas grandes en Madrid, constituyendo todo un hito al cortar oreja en la Real Maestranza de Sevilla con más de sesenta años cumplidos.
De sus caballos es obligado recordar nombres como Indiano, Gallareto, Apolo, Brujo, Limonero o Dólar, todos ellos con el hierro de Peralta. Fue distinguido con la Medalla de Oro de la Solidaridad Social por su participación y organización altruista en numerosos festivales benéficos, como el de Cáritas en Sevilla o el de Medina de Rioseco (Valladolid).
Tres tardes en Pamplona
Rafael Peralta se presentó en la capital navarra en 1961, el 16 de julio, en la corrida despedida de Isidro Marín, quien cortó una oreja. Completaron el cartel Curro Girón (tres orejas) y Juan García ‘Mondeño’, que se fue de vacío. Se lidiaron siete toros de Fermín Bohórquez, que dieron buen juego en líneas generales. Lidió un toro con su hermano Ángel. Los dos realizaron un alarde de sus grandes condiciones como jinetes. Tras matar al toro, hubo petición de oreja para ellos, pero se tuvieron que conformar con dar la vuelta al ruedo.
Once años después, el 15 de julio de 1972, toreó en una corrida de rejones, con Ángel Peralta (vuelta), Álvaro Domecq (oreja) y José Samuel Lupi (vuelta). Se registró una excelente entrada. Se lidiaron seis toros de Guardiola, que embistieron. Le cortó una oreja al que le correspondió en suerte. Formó collera con su hermano y escucharon palmas tibias. La otra collera saludó desde el tercio.
En su tercera y última actuación, el 14 de junio de 1975, rubricó un triunfo rotundo, de cuatro orejas. Fue un festejo de rejonea en homenaje a Teófilo Etayo, ‘Filoteo’, periodista taurino. Acudieron a la plaza cuatro mil quinientas personas. Tarde calurosa, veraniega. Alternó con su hermano Ángel (O), José Samuel Lupi (V) y Gregorio Moreno Pidal (PI). Se lidiaron dos toros de Cembrano Hermanos, uno bravo y otro acobardado; otros dos de El Trébol, uno noble y otro manso; uno de César Moreno, noble y con buen son, al igual que el sexto, de María Teresa Oliveira. Tras una magnífica actuación frente al segundo, mató de un rejón de muerte y cortó las dos orejas del astado. Toreó también en collera con su hermano ante el quinto y ambos ejecutaron las suertes con rapidez y acierto; fueron premiados con las dos orejas del animal.
Respecto al resto de plazas navarras, toreó en la mayoría de la Comunidad Foral; concretamente, en diez plazas: Tudela (5 tardes). Cintruénigo (4). Corella (3), Cascante (2), Estella (2), Olite (2), Peralta (2), Sangüesa (1), Andosilla (1) y Tafalla (1).








Festejos taurinos Pamplona, S. XIX