Cortó dos orejas a un lote de erales de Hermanas Azcona, que ofreció buen juego.
Ganado: Cuatro erales de Hermanas Azcona, correctos de presentación y de buen juego. El mejor fue el primero aunque fue el tercero, el más cuajado, el premiado con la vuelta al ruedo.
Novilleros: Roberto Martín (oreja tras aviso en ambos) y Ángel Otero (saludos tras aviso y oreja tras aviso).
Lugar y fecha: Plaza de toros de Estella. 4 de agosto de 2024.
Incidencias: Un tercio de plaza. Tarde agradable. Novillada sin picar. Segunda de feria. Ángel Otero pasó a la enfermería al finalizar el festejo dolorido por un golpe. José Otero saludó montera en mano tras banderillear al segundo. Roberto Martín salió a hombros.
El hierro olitense de Hermanas Azcona se resarció bastante de la falta de fuerzas del día anterior en la corrida de toros que abría el serial estellés, con una buena novillada de erales. Incluso, el tercer novillo, un castaño de nombre Defenso que era el más cuajado del encierro, fue premiado con la póstuma vuelta al ruedo. Estos honores los mereció en mayor medida el primero, un eral de menos romana y de cuerna gacha que atendía por Marismeño. Este animal repitió incansablemente con calidad de salida, en banderillas y en el último tercio.
El espigado zaragozano Roberto Martín lo entendió, valiente y poderoso, desde el saludo hasta el final de la faena de muleta. Tenía el maño cortadas dos orejas con fuerza, pero falló en exceso con los aceros (dos pinchazos, estocada corta perpendicular y un descabello). El premio, una oreja. Roberto Martín lanceó a este Marismeño con decisión. Luego hubo una buena rivalidad en quites entre los dos novilleros, en los que el eral también respondió con alegría. La labor de muleta se inició con una tanda completa en redondo de hinojos. Faena completa, poderosa y templada por ambos pitones, Y epílogo otra vez de rodillas. Una obra muy completa y de mucho metraje que ponía el listón muy alto. Pero varios inoportunos pinchazos arriba en hueso fueron una mala rúbrica.
Roberto Martín, menos a revientacalderas que ante el que abrió plaza, intentando mostrar una versión más clásica, se llevó otra oreja del premiado tercero, Defenso, y así obtener el pasaporte para salir a hombros por la puerta grande. Tuvo mérito la manufactura porque el novillo, el más cuajado del encierro, no lo puso fácil por su casta picante. No hubo acople esta vez con el percal. Y ya con la muleta Martín pareció también que no se acoplaba. De menos a más, sin estridencias, fue construyendo una buena y clásica faena. Otras vez, pasado de tiempo y con otro recado del palco, no acertó con la espada como merecían ambos antagonistas. Dejó muy buena imagen en Estella Martín, aunque tendrá que mirarse lo de la suerte suprema.
Por su parte, Ángel Otero, menudo novillero castellano manchego de saga de grandes peones y rehileteros, mostró tanta voluntad, entusiasmo y arabescos en las entradas y salidas de la cara del toro, como aceleramiento e, incluso, precipitación. Montó, con la montera puesta, una faena de muleta de poco a algo más ante el segundo, un playerote de nombre Nigeriano que fue noble y boyante por ambos pitones. El colorado cuarto también tuvo posibilidades por nobleza y movilidad. Otero acelerado no se paró a torear lo necesario. Oreja generosa de despedida.
Crónica de Manuel Sagüés, publicada en Diario de Noticias.









Festejos taurinos Pamplona, S. XIX