
Rafaelillo permanece convaleciente en el Hospital Universitario de Navarra tras haber permanecido en la UCI. Fotografía: Jesús Caso.
“He estado a punto de perder la vida. Esta plaza es a la que más unido estoy”, asegura el espada murciano.
Casi 20.000 personas en la plaza de toros de Pamplona. Música, canciones, aplausos. Ruido en torno a la arena. En este escenario, entre sol y sombra, Rafael Rubio Luján ‘Rafaelillo’, matador de toros murciano, fue cogido el pasado 12 de julio por uno de los toros de José Escolar y permanece ingresado en el Hospital Universitario de Navarra con ocho costillas rotas y un neumotórax.
Catorce actuaciones en San Fermín desde 2007. Diez veces frente a Miura, dos ante La Palmosilla y el par restante delante de los de José Escolar. Un total de 11 orejas y 3 puertas grandes a sus espaldas. Con este palmarés en las corridas de San Fermín, Rafaelillo muestra un amor incondicional por esta ciudad, su gente y su plaza de toros.
“Para mí, Pamplona es todo. Es la que cuando no era conocido me abrió sus puertas. También he estado a punto de perder la vida. Es la plaza a la que más unido estoy”, aseguró con emoción. Para este torero el amor por el escenario es similar al que siente por su público y no duda en afirmar que “Pamplona o te encanta o no te gusta nada y a mí me encantó desde el primer momento”.
No dudó en señalar que el público es alegre, simpático y lo da todo convirtiéndose en un vivo reflejo de la personalidad de las fiestas. “El sol es la gente joven, las peñas. Van a divertirse, pero si ven algo que les gusta viven la faena. La sombra son los padres, con su señorío, disfrutando de los toros. Es la personalidad de la plaza y tienes que aceptarla”, reconoció.
Este escenario le ha dado todo. Sentir la euforia y la fuerza tras una buena faena. El dolor y el miedo de ver cómo la vida se puede estar yendo, poco a poco.
En 2019, el murciano fue empotrado contra el burladero por un miura. No poder respirar, dolor, la vida pendiente de un hilo en la enfermería de la plaza de toros.
A día de hoy sigue agradecido al equipo médico que le salvó la vida por actuar tan rápido y bien, dado que “era mi vida en cuestión de un minuto. Parecía que me había partido todo por dentro y pensaba que no llegaba. Fue dramático”.
¿Y cómo seguir tras sentir que en cuestión de segundos toda una vida puede cambiar, desaparecer? “Después de todo eso, te planteas muchas cosas. Si seguir toreando o no. Si llego a ser sensato hubiese dicho que hasta aquí. Pero me pudo la pasión”, señaló. Tampoco dudó en añadir que, tras la cogida, Pamplona ha sido el lugar que mejor lo ha tratado.
Desde entonces ha regresado en otras cuatro ocasiones. Sin embargo, esta última no ha tenido el desenlace deseado. Sobre la arena, Rafaelillo y el toro se encontraban uno frente a otro. Le estaba costando. “Me lo estaba marcando. El toro era listo, no era fácil. Salí a por todas y en un momento el toro me vio y me cogió”, señaló. El torero se levantó y, como pudo, se alejó del toro. El murciano declaró saber que, en esta ocasión, era menos grave que en 2019. “Le dije al doctor que eran dos o tres, pero me quedé corto. Han sido ocho (costillas)”, comentó con una sonrisa.
Esperó a recuperarse del mareo que le provocó el golpe porque “quería ir al toro, pero controlando los mareos”. Finalmente, regresó a terminar lo que había empezado. “Respiré profundamente, cogí aire y fuerzas y volví para pegarle la estocada final. Haberlo hecho y haber podido salir con la oreja despidiéndome de mi público me deja en paz. Cómo lo hice no lo sé, pero salió”, indicó.
El público acompañó al torero, que sintió el calor que le fue brindado. Pero más allá del momento, el torero se mostró agradecido por el amor que está recibiendo después de unos días.
A día de hoy, ya no ve posible retomar la temporada, a la que apenas le quedan tres meses, ya que “esto van a ser más de dos o tres meses”. Eso sí, las ganas de regresar el año que viene a torear en las fiestas de San Fermín permanecen y, si le invitan a venir, no dudará en regresar.
Artículo de Mikel Goldaracena, publicado en diariodenavarra.es








Festejos taurinos Pamplona, S. XIX