EL CLUB TAURINO DE PAMPLONA RINDIÓ HOMENAJE A FRANCISCO MARCO

Francisco Marco muestra el cuadro que le obsequió el Club Taurino de Pamplona. Fotografía: Jaime Esparza.

Francisco Marco muestra el cuadro que le obsequió el Club Taurino de Pamplona. Fotografía: Jaime Esparza.

En la entidad de la capital navarra se dieron cita hasta ocho matadores de toros y diversos hombres de plata, novilleros, el picador Sangüesa y mozos de espadas.

Nunca lo olvidaremos. No, no me refiero a Francisco Marco sino al entrañable homenaje que recibió ayer el matador de toros navarro en el Club Taurino de Pamplona, en un salón abarrotado de público, que, como el torero, sintió profunda emoción en diversos momentos.          Marco narró su vida torera y fue claro: “A los ocho años tomé la decisión más acertada de mi vida, ser torero”. Una vida repleta de satisfacciones, de sueños cumplidos y también de algún pequeño contratiempo.

Sus más allegados, sus compañeros de profesión no quisieron perderse tan emotivo momento y arroparon al espada estellés. Además, de Marco, se dieron cita otros siete matadores de toros: Manolo de los Reyes, Lalo Moreno, Sergio Sánchez, Pablo Simón, Javier Antón y los aragoneses Imanol Sánchez y Paulita. Y numerosos hombres de plata, como Manolito de los Reyes, Venturita, Manu Rodríguez, Asier Campos, Juan Carlos Ruiz, el picador Sangüesa, los mozos de espadas Ricardo y Franklyn, el novillero Francisco Expósito, los becerristas El Luri y El Moro, y José María Marco y Eugenio Salinas, comisionados de la Casa de Misericordia de Pamplona  que tantas veces le contrataron. Pido disculpas de antemano si me he dejado algún nombre en el tintero.

Todos ellos expresaron públicamente lo que sentían por Marco y lo que había significado en sus respectivas vidas. La emoción se incrementó cuando, vía vídeo, intervinieron para felicitar al matador diversas personas del mundo del toro, como Fernando Moreno desde la estación de tren de Milán, Pablo Hermoso de Mendoza desde México, la madre y el hermano de Marco, los matadores de toros Iván Fandiño y Salvador Cortés, y sobre todo, la leyenda del toreo, el maestro de Camas, Curro Romero, padrino de alternativa de Marco en Santander, en la última ceremonia que desempeñó tal papel.

Y, como tantas veces pasa, el tiempo se impuso al sentimiento. Hubo que desalojar el salón del taurino para convertirlo en un comedor, en el escenario de una cena homenaje de “no hay billetes”. En ella, a los postres, el Club Taurino de Pamplona obsequió a Marco con un hermoso cuadro de plata, en el que se recoge  la imagen de San Fermín y una emotiva leyenda.

Hacia las dos de la madrugada se dio por terminado un homenaje que no podremos olvidar jamás.

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