EL BANDERILLERO PACO RAMOS SE CORTÓ LA COLETA EN LA MALAGUETA

Momento en el que su hijo Alejandro corta la coleta a Paco Ramos, ante la presencia de su otro hijo, Álvaro.

Atrás dejó 37 años de buen toreo, como novillero con y sin caballos, y como subalterno, sobre todos en cuadrillas de rejoneadores.

Sucedió el pasado sábado. La plaza de toros de Málaga fue el escenario de la final del XVII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas La Malagueta. Torearon los jóvenes López Ortega, de la escuela CITAR, Mario Vilau, de la de Alcudia de Guadix y Christian Restrepo, de la de Navas del Rey. Todos ellos se enfrentaron a erales de Dolores Rufino. Paco Ramos toreó a las órdenes del barcelonés Vilau. Lidió de capa perfectamente al novillo y banderilleó con buen estilo, lo que le dejó con un sabor de boca magnífico.Al finalizar el festejo, ante la presencia de su hijo Álvaro, su otro hijo, Alejandro, le cortó la coleta, bajo una ovación atronadora. Allí estaban todos los de su generación: la familia Vega, Paquito Arijo, Ricardo Ortiz… Y después, ya en el callejón recibió emotivos abrazos de Luis Miguel Encabo y Jiménez Fortes.

Paco Ramos había cumplido un sueño, y sobre la arena de donde todo empezó: la Malagueta. Fue en esta plaza donde toreó la primera becerra en Málaga, un ya lejano 6 de octubre de 1987.

A partir de ese día, sumó cincuenta novilladas sin picar. Después, debutó con caballos en la Malagueta, en abril de 1993; ese día alternó con José Carlos Lima y Francisco Moreno en la lidia de utreros de Joaquín Buendía. Ese año, un utrero -318 kilos en canal- le partió la femoral en la plaza granadina de Jerez del Marquesado.

Al año siguiente, 1994, consiguió torear en la Feria de Málaga. Fue un mano a mano con Juan José Trujillo; ambos dieron cuenta de un encierro de Martín Lorca. Ésta fue su cita más importante junto con otra en Quito, donde toreó dos novilladas.

En total, sumó una decena de novilladas con los del castoreño, un novillero que tuvo por maestros a Pepe y Manolo Ortiz, ambos componentes de la cuadrilla del arte.

Siempre realista, decidió pasar al escalafón de plata, fue en 1998. Ese año toreó, entre novilladas picadas y corridas de toros, medio centenar de festejos. Al año siguiente esta cifra aumentó a sesenta y cinco. En esta etapa, toreó algunas novilladas a las órdenes de Iván Fandiño.

Llegado el año 2000 se afincó en Pamplona, donde siguió toreando a las órdenes de rejoneadores: de Igor etxaniz, Javier san José, Mariano Rojo, Sergio Domínguez, Álvaro Montes, Roberto Armendáriz y Raúl Martín Burgos; además de tardes sueltas con José Miguel Callejón, Lea Vicens, Iván Magro, Rocío Arrogante y Ferrer Martín, entre otros.

Ramos cumplirá otro sueño, el de jubilación, el próximo 25 de octubre. Ese día, Navarra se quedará sin un buen, honrado y realista banderillero, que podrá dedicar más tiempo a su negocio Trajes de Luces, donde se pueden adquirir hasta trajes de luces de segunda mano. Hasta siempre Paco Ramos y bienvenido al mundo de la tranquilidad.

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