Le cortó las dos orejas al cuarto y último, llamado ‘Dobladito’, que fue premiado con la póstuma vuelta al ruedo.
Ganado: Cuatro erales de Cantinuevo, astifinos, con mucha cara, nobles y con mucho motor. Fueron ovacionados en el arrastre el primero y el tercero; el cuarto, Dobladito, fue premiado con la vuelta al ruedo.
Novilleros: Alejandro Rubio (oreja tras aviso y silencio tras dos avisos) y Clovis (vuelta al ruedo tras petición y dos orejas).
Lugar y fecha: Plaza portátil en San Adrián. 29 de julio de 2025.
Incidencias: Prácticamente lleno. Tarde agradable pero con molesto viento. Quinta de feria. El novillero Clovis salió a hombros.
A Clovis, un novillero francés inédito en Navarra, le habían echado un novillo enorme de astifina arboladura, digno de las novelas de Ángel María Yera. Y el chaval no sólo no volvió la cara sino que lo cuajó con el capote y le puso banderillas con acierto.
Donde las cuadrillas veían prevención, Clovis daba un paso al frente. Donde el público veía riesgo, el francés puso seguridad. Y donde los taurinos sólo hubiesen visto la cara enorme del eral, Germain vio la nobleza del castaño de Cantinuevo.
En plena ventolera y con la muleta en la mano, los papelillos de los mozos de espadas para saber dónde hay menos viento habían salido de volando, Clovis comenzó a cautivar al público adrianense brindando desde los medios.
Primero con la mano derecha, donde el novillo de Cantinuevo era todo pitones, clase y acometividad, el novillero de Nimes fue confiándose y acercando su colocación. Empezó lucirse en los finales de las tandas, sin importarle que la muleta se convirtiera en una bandera ondeada por el viento en los cambios de mano. Pasó al natural y Dobladito, el novillo que ya se había hecho famoso en las redes por su enorme cara, resultó igual de bueno o mejor, mientras la faena del francés iba a más.
Calentó el ambiente en la parte final antes de lanzarse a pegar una gran estocada. Tumbó al toro. El palco no racaneó y concedió las dos orejas y la vuelta al ruedo al novillo. En su primero, ya había hecho méritos.
Todo lo demás quedó en segundo plano, como la actuación de Alejandro Rubio, que mostró maneras en el primer novillo, pero que quedaron eclipsadas por el huracán francés.
Artículo de Mariano Pascal publicado en Diario de Navarra.









Festejos taurinos Pamplona, S. XIX