BAJONAZO DEL PARTIDO POPULAR AL SECTOR TAURINO. ARTÍCULO DE OPINIÓN

Edificio del parlamento europeo.

Edificio del parlamento europeo.

En esa Europa comunitaria que se tambalea, continúa la política de acoso y derribo contra los espectáculos taurinos. El Parlamento Europeo rechazó la semana pasada una enmienda de Bas Eickhout, miembro del Grupo Verde, por la que se pretendía eliminar la subvención que recibe la ganadería de bravo por parte de la Unión Europea. Aún así, la votación mostró una situación preocupante, ya que, aunque la enmienda no salió adelante, por no alcanzar la mayoría absoluta, hubo más votos a favor de suprimir estas ayudas que en contra: un 47% frente a un 45%, con ocho abstenciones.

Lo que más duele es que muchos españoles (o de ésos que se aprovechan del sistema español para tener representación europea) votaron a favor de eliminar estas ayudas, sin las cuales, el sector ganadero de bravo no podrá sobrevivir. Entre otros, estos patriotas fueron los siguientes: dos de Ciudadanos (incluido el mediático Javier Nart), tres de UPyD (Maite Pagazaurtundúa, entre ellos), eurodiputados de Convergencia Democrática de Cataluña, de Compromís, de Nova Esquerra Catalana, de Esquerra Republicana de Cataluña (cuántos eurodiputados catalanistas a costa de las arcas españolas), tres de Izquierda Unida, el de Bildu, claro está, y el quinteto del tan cacareado Podemos.

El verde Bas Eickhout estuvo a punto de salirse con la suya.

El verde Bas Eickhout estuvo a punto de salirse con la suya.

Seguro que todos ellos alardean de ecologismo –sin saber distinguir un manzano de un peral- de adalides de los animales, sin reconocer que, sin esas ayudas, el toro de lidia, el toro bravo acabaría desapareciendo; es decir, que serían ellos mismos los ejecutores, los responsables de la eliminación de uno de los animales más bellos del planeta.

Los representantes españoles del PP y del PSOE votaron en contra; es decir, a favor de mantener las ayudas a los ganaderos de bravo. Todo hay que decirlo. Llama la atención la ausencia de cuatro europarlamentarios españoles, entre ellos dos del PP: nada menos que Arias Cañete y Pablo Zalba. ¿Dónde estabas navarro?

Bien, hasta aquí lo esperado, un intento de mal puyazo, de los traseros, los que provocan destrozos, esquivado, por el momento.

Lo que no se entiende es la decisión, tomada en el último Consejo de Ministros, de dejar fuera al multisecular arte de la Tauromaquia del proyecto de Ley para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural pese a cumplir con todos los requisitos. Todo un infame bajonazo al sector. Y eso que, inicialmente, iba a formar parte de ella. Así lo anunció en diciembre del año pasado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría. ¿A qué se ha debido este cambio? El ministro de Cultura, José Ignacio Wert, intentó justificar tal decisión argumentando que la Tauromaquia ya tiene su tratamiento singular con la ley de noviembre de 2013 y, por tanto, su régimen propio. Mezquinas excusas.

Rajoy parece escuchar a Wert en el Congreso.

Rajoy parece escuchar a Wert en el Congreso.

No cuela, señor ministro. Si esa ley es de noviembre, ¿por qué un mes después plantearon incluir la Tauromaquia en la de Salvaguarda del Patrimonio Cultural? No tiene sentido. Todo hacer pensar que el PP ha cedido a altas presiones: ¿de esas manos negras que dominan la política?, ¿de otros partidos políticos?, ¿será cierto al final ese gran pacto entre PP, PSOE, CiU y UPyD para hacer frente a esa teórica fuerza de Podemos?

Uno no sabe ya si seguir creyendo en todo o no creer en nada de lo que venga de parte sus representantes políticos. En ocasiones, parece que el PP ha entrado en esa espiral de bandazos (ley del aborto, presuntas cuentas B…) en la que hace años se sumió el PSOE.

Su última decisión taurina desprende aroma traicionero y, señores del PP, la traición tiene un alto precio. Ya saben ustedes dónde se manifiesta: en esas papeletas de una revuelta democracia que les puede llevar a una peligrosísima pérdida de poder, objetivo máximo de todos los actuales partidos políticos; sí , el poder, no representar a los ciudadanos.

En este sentido, les recuerdo que corren un enorme riesgo, ya que, tras el fútbol, los festejos taurinos, sin apoyo mediático alguno, marginados de los medios audiovisuales, son los espectáculos que más espectadores acaparan. Millones cada año, cada temporada. Así que calculen. Todavía están a tiempo para rectificar y dicen que rectificar es de sabios.

En cualquier caso, visto que la clase política actual, en general, no es fiable, quizá haya llegado la hora de impulsar un partido taurino europeo para defender el campo bravo en Bruselas, en ese batiburrillo llamado Parlamento Europeo, un órgano que nos han impuesto y en el que tanto vale la opinión de un eslovaco, un chipriota, un sueco, un estonio un maltés o un español a la hora de decidir el futuro del toro lidia, de los espectáculos taurinos, aunque no tengan ni repajolera idea de ellos.

Entre España, Francia y Portugal, unidas en este asunto -el toro bravo-, se podría conseguir representación europea. De todos modos, tiene que ser ardua tarea intentar explicar, por ejemplo, a un lituano la vida del toro de lidia desde que nace en libertad hasta que muere en la plaza. ¡Vaya tela! Aunque por intentarlo… La verdad es que todos somos europeos pero ¡tan distintos!, dentro esa Europa artificial, que poco tiene de común.

Artículo de Koldo Larrea, publicado hoy, lunes, 10 de noviembre, en Diario de Navarra.

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