Las reses de Vicente Domínguez, siempre en manada, ha completado el recorrido en poco más de un minuto. Imágenes, Jesús Caso.
Un minuto y pocos segundos han tardado en bajar las reses de Vicente Domínguez en el primer Pilón de Falces. Un recorrido hermanado y ágil que no ha dejado a su paso mayores percances, solo dos raspaduras. “Ha sido un encierro realmente limpio”, decretó Adriana Autor, responsable de la DYA.
En los últimos segundos, a la altura de la bifurcación del tramo final, la vaca encabezando el recorrido se ha desviado hacia la derecha, pero no ha tardado en volver, seguida por las demás reses, al camino delimitado hacia la plaza. Pocos minutos antes, subían la cuesta los últimos corredores y una multitud de espectadores entonaban el cántico tradicional, tan propio del Pilón.
Artículo de Fátima Villalobos publicado en diariodenavarra.es

















Festejos taurinos Pamplona, S. XIX