LA FERIA DE TAFALLA COBRA ALGO DE TONO CON UNOS DESIGUALES PALHAS

Venturita saludó después de clavar buenos pares al segundo.

Serna y Pinar cortaron sendas orejas y sólo Joselillo abandonó la plaza de vacío. Fotografías, Garzaron.

Ganado: Seis toros de Palha, desiguales de presentación, mejores los tres últimos; quinto y sexto fueron ovacionados en el arrastre.

Toreros: Emilio Serna (silencio tras aviso y oreja), Joselillo (vuelta tras petición en ambos) y Rubén Pinar (oreja y palmas tras aviso).

Lugar y fecha: Plaza de toros de Tafalla (Navarra). 16 de agosto de 2025.

Incidencias: Dos tercios de plaza. Tarde muy calurosa (42º a la sombra). Segunda de feria. El banderillero Marcos Prieto fue ovacionado en el tercero. Venturita saludó montera en mano tras parear al segundo.

Hay corridas que se pueden desmontar como un puzzle de recuerdos y sensaciones. Festejos que, si se deconstruyeran y montaran de nuevo, perderían el sentido.

La tarde de este sábado estuvo conformada por dos patrones completamente distintos: una primera parte con toros lavados de cara, hechuras de postguerra y comportamientos completamente aquerenciados dio paso a una segunda con toros bien hechos, conductas encastadas y lidias emocionantes.

Afortunadamente esas circunstancias hicieron que el festejo fuera de menos a más y ayudaron a romper el bucle de episodios anodinos en el que se estaba metiendo la feria.

No merece la pena recordar que Emilio Serna había estado como la chata en el primero, puesto que en su segunda salida a pista cayó en sus manos un toro noble que embestía en redondo y con el que pudo reivindicarse como torero, en los medios y con la mano izquierda. Probablemente fuesen esos los momentos más brillantes de su trienio tafallés y por fin pudo vérsele con los pies asentados en el suelo frente a un toro de Palha que tenía la guasa de llamarse Saltillo.

Saltaría después otro toro a la arena de enorme presencia. El público lo recibió con una marcada ovación. Éste se llamaba Tanoeiro y Joselillo tuvo la generosidad de lucirlo en varas. Aquello fue tomando forma, pues el animal se arrancaba de lejos al peto y el público del tendido 1 aplaudió el espectáculo con ganas. Un tercio de banderillas acompañado por los gaiteros con las habaneras de Cádiz y un brindis a Felipe Sota dieron paso a una faena en la que el toro tonelero dio sensación de atragantársele al pucelano. Joselillo lo sacó a los medios y aunque el toro tardeaba en los cites, de lejos se arrancaba con todo y dejó más de una costura a la vista. El de Palha fue uno de esos toros que dan vueltas por debajo de la cama de los toreros en invierno.

Rubén Pinar había estado ratonero con el primero de su lote, sabiendo robarle pases y matándolo por alto, de modo que saltó con ganas de puerta grande al sexto. Mosqueó a los aficionados del 1, cambiando el tercio cuando el toro estaba preparado para recibir un segundo puyazo y comenzó la faena dispuesto a salir triunfante por naturales.

Se arrancó la banda con Amparito Roca y el trasteo se fue al limbo, entre enganchones, un toro que quizá se había quedado crudo y la pujanza del solo de flautín que se comió a Rubén Pinar y toda su propuesta.

No merece la pena hablar de todo lo anterior, aunque los pares de Venturita y Marcos Prieto merezcan una mención.

Artículo de Mariano Pascal, publicado en Diario de Navarra.

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