David Garzón y Cristiano Torres se lucieron ante tres buenas vacas y otra excepcional de Ganadería de Pincha. Fotografías: Philippe Latour y Patricia.
La plaza de tientas de la finca El Ontanal de Lodosa recobró el sábado pasado su actividad y lo hizo con el primer tentadero de una serie que concluirá en los albores de la primavera. Dos matadores de toros, David Garzón y Cristiano Torres, probaron la bravura de cuatro vacas, todas buenas y una de ellas excepcional, que el buen ganadero José Antonio Baigorri aprobó para dejarla como madre.El diestro ecuatoriano fue el primero en actuar. Su primera vaca fue repetidora pero no fácil y acabó siendo buena para el torero, que realizó un trasteo largo. El mayor mérito de Garzón frente a su segunda erala, tercera de la tienta, fue someterla y consiguió así buenas tandas de naturales, con la muleta baja, barriendo la arena.
Por su parte, el torero aragonés dejó clara muestra de lo rodado que estaba. Se encontró con una vaca, la segunda, que acudió pronta al caballo, con buen son y mejor tranco. La erala atesoró gran calidad, lo que permitió a Torres torear a cámara lenta. Su segunda, la cuarta y última, resultó muy noble y no se cansó de embestir. El diestro zaragozano la exprimió con magnífico estilo, con mucha clase. Fue tal la durabilidad de la erala que todavía permitió que se lucieran los novilleros que hicieron de tapia.















Festejos taurinos Pamplona, S. XIX