El joven caballero navarro paseó en triunfo el único trofeo de una tarde condicionada por el mal juego del ganado. Imágenes: Tadeo Alcina.
Ganado: Seis toros de La Estancia, justos de trapío, descastados y malos en general; el segundo se inutilizó por debilidad y fue sustituido por otro del hierro titular.
Toreros: Guillermo Hermoso de Mendoza (palmas y oreja), Diego San Román (silencio y saludos tras dos avisos) e Isaac Fonseca (palmas tras aviso y pitos tras tres avisos).
Lugar y fecha: Plaza México, en México D. F. 4 de febrero de 2025.
Incidencias: Menos de media plaza. Cuarta corrida de la Feria del Aniversario. Saludaron en banderillas Alejandro Prado en el segundo y Gregorio Angelino en el quinto. Se entregó un reconocimiento por sus cuarenta años de trayectoria como cronista taurino al periodista Heriberto Murrieta.
Guillermo Hermoso de Mendoza mostró un manejo excelso de su cuadra, de los tiempos y las distancias para cortar este martes la única oreja del cuarto festejo de la Feria del Aniversario en la Plaza México. Fue su manera de reivindicar lo injusto de no haber entrado en la Feria de San Isidro. En cuanto a los de a pie, Diego San Román demostró firmeza e Isaac Fonseca, siempre bullidor y entregado, vio cómo se le fue un toro vivo a los corrales.
El apellido Hermoso de Mendoza en el toreo está en buenas manos, porque tarde a tarde y festejo tras festejo, la personalidad y tauromaquia de Guillermo son completamente distintas a las de su afamado padre, ídolo en México. Su hijo aprendió bien la doma de sus caballos. En ritmo siempre a la hora de los embroques, templando las embestidas y clavando en su gran mayoría en lo más alto de los morrillos de sus enemigos.
Durante la lidia de su primer enemigo fue aplaudido. Mientras que con su segundo, Guillermo Hermoso de Mendoza cortó una muy merecida oreja gracias a una doma clásica, elegante y fresca. El momento de mayor impacto fue tras clavar banderillas, logrando templar las embestidas a milímetros de las grupas con hermosinas que cautivaron a los asistentes que hicieron una buena entrada en La México. Además, clavó banderillas a dos manos y claveles al relance con mucha facilidad. A la hora de matar, lo hizo en dos tiempos y la gente se lo pitó. Pese a ello cortó el apéndice, el único que se concedió durante el festejo.
Crónica de Héctor Juárez Cedillo, publicada en Aplausos.es















Festejos taurinos Pamplona, S. XIX