El matador de toros pamplonés tentó en la finca navarra de Arriazu y en la riojana de Lumbreras.
El pamplonés Francisco Expósito va a afrontar su cuarta temporada como matador de toros y, con tal fin, se está preparando a fondo a la espera de oportunidades. Prueba de ello es que tentó el pasado jueves intervino en Ablitas en un tentadero de vacas de Arriazu, de eralas muy bien criadas con hechuras de utreras y con serias caras. El navarro probó la bravura de tres ejemplares.A su primera vaca, muy exigente, consiguió sacarle tres series de derechazos, repletas de poder y de mando, con las que logró imponerse. Las otras dos respondieron a las complicaciones propias del ganado del tierra y sólo pudo pelearse con ellas, aunque a la tercera incluso consiguió darle una vistosa tanda de naturales.
Los prestigiosos ganaderos navarros habían separado once vacas en los corrales. Las otro ocho, a partes iguales, cayeron en manos de otros dos matadores de toros, concretamente del aragonés Imanol Sánchez y del madrileño Miguel de Pablo. Ambos dejaron asimismo buena imagen a lo largo de una tienta que resultó muy exigente.
Expósito se desplazó al día siguiente a tierras riojanas, a Villamediana de Iregua, donde se encuentra la finca Río Bravo, en la que se cría el ganado bravo de Carlos Lumbreras. Este buen ganadero invitó al espada pamplonés y al diestro soriano Rubén Sanz a tentar dos novillos y dos vacas, que ofrecieron buen juego en conjunto. Al igual que el castellano, el navarro disfrutó toreando, exprimió al máximo a su lote y demostró que mantiene ese toreo de pellizco tan propio suyo.










Festejos taurinos Pamplona, S. XIX