TERCERA DE SANGÜESA: LA TERNA, A HOMBROS, AUNQUE SÓLO TRIUNFÓ DE VERDAD EL HIERRO DE PALHA

El mayoral de Palha, a hombros en Sangüesa. Fotografía: José Antonio Goñi.

El segundo toro fue premiado con la vuelta al ruedo y el mayoral de la ganadería portuguesa, Luis Miguel dos Santos, fue sacado a hombros.

Ganado. Seis toros de Palha, bien presentados aunque desiguales, con cara y, respecto al juego, con nobleza y buen fondo, salvo el tercero, un manso aquerenciado que fue pitado en el arrastre. Aplaudido el primero por su calidad y bravo el segundo, premiado con la vuelta al ruedo.

Toreros.

Sánchez Vara: oreja en ambos.

Javier Castaño: oreja en ambos.

Iván García: palmitas y dos orejas.

Presidencia. A cargo de Javier Aztarai, asesorado por Pedro Oteiza y Francisco Gómez Vique, mal, por festivalera, por regalar, por lo menos, dos puertas grandes.

Incidencias. Más de dos tercios de plaza. Tarde soleada y calurosa, que terminó en nublada. Castaño y García hicieron el paseíllo desmonterados. Los subalternos David Adalid y Francisco Javier Rodríguez saludaron montera en mano tras banderillear al quinto. El mayoral de la ganadería, Luis Miguel dos Santos, fue sacado a hombros.

La penúltima del ciclo sangüesino se caracterizó por dos factores: por el tono triunfalista que le dio el palco al festejo y por la buena materia prima, que estuvo muy por encima de la terna de matadores. De los tres, como mucho, sólo uno mereció el triunfo de puerta grande. Pero lo consiguieron todos, pese a que alguno no acababa de creérselo; y es que el palco concedió una oreja del cuarto cuando el toro ya casi había sido arrastrado. Y es que la autoridad no tuvo su mejor día.. Qué se le va hacer.

Lo mejor fue que el público se entretuvo. Lo pasó bien porque en el ruedo hubo toros, toros de verdad, con lo que todo cobra más importancia. Pocos esperaban que la corrida de Palha ofreciese tal juego, que se dejase tanto. Pero salió el primero y tuvo calidad. Salió el segundo y fue bravo, con mucha clase en la muleta. En tercer lugar, un garbanzo negro, que siempre lo hay. Y el resto, con nobleza, acusó las malas lidias recibidas.

Respecto a la mano de obra, Sánchez Vara se mostró entonado de capa y con los rehiletes frente al que abrió plaza, Zorrinho, un toro claro, que embistió por ambos pitones con calidad, mayor ésta por el izquierdo pues por el otro punteó algo. El espada de Guadalajara no se decidió a dejarle el engaño puesto entre cada muletazo y la faena no alcanzó la ligazón que permitía el toro. Pese a ello, dibujó tres potables series cortas de naturales. Terminó con una caidita y obtuvo premio. Al cuarto, otro buen toro, lo toreó con la muleta alta, sin bajarle la mano, cuando el toro lo estaba pidiendo. Realizó una faena vulgar, sólo con la diestra y con sabor a mantazo y recorriendo toda la plaza. Para más inri, mató de una contraria que hizo guardia. Dio igual: nueva oreja.

Castaño realizó la mejor faena de la tarde ante el bravo Espaldilha, encastado, con mucha clase por ambos pitones. Lo toreó por derechazos y naturales con temple, serenidad y, sobre todo, quietud y mando. Un pinchazo le alejó del doble trofeo. Al quinto, que se defendió, le realizó una faena de tesón pero muy falta de limpieza, que remató con una gran estocada, la mejor de la tarde.

Inédito ante el manso tercero, García ejecutó ante el sexto un trasteo muy largo y en terrenos de la solanera, del que sacó petróleo.

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