PABLO HERMOSO DE MENDOZA LOGRA SALIR ILESO DE LA PLAZA DE MOTUL

El toro intentó echarse a los lomos a 'Pirata'.

El toro intentó echarse a los lomos a ‘Pirata’.

El caballero navarro fue derribado por el segundo de su lote y sufrió una fuerte contusión en el hombro derecho.

Ganado: Cuatro toros de Begoña, bien presentados y de buen juego, y dos de Los Encinos para rejones, segundo y quinto, manso uno y difícil el otro, deslucidos.

Toreros: Fermín Spínola (silencio y pitos), Pablo Hermoso de Mendoza (palmas y silencio) y Sergio Flores (silencio tras aviso y dos orejas).

Lugar y fecha: Plaza Avilés en Motul, estado de Yucatán (México). 9 de marzo.

Incidencias: Lleno. Flores salió a hombros.

Todo sucedió con la salida del quinto, llamado Purux, un toro complicado desde el primer tercio. Fue muy protestado por el público por ser muy bizco del pitón izquierdo y el público pidió el cambio. Petición denegada. El de Los Encinos tenía una acusada querencia a los adentros y embestía fuerte hacia esos terrenos, pero no quería saber nada hacia afuera. Tras recibirlo con Churumay, el jinete lo intentó en banderillas con Disparate, pero el castaño se topó con una masa de mansedumbre y de peligro sordo. Pese a estas dificultades, salió al ruedo después Habanero y logró poner al público en pie con sus piruetas. Y ya en el tercio final, con Pirata, fue hilvanando las cortas, aprovechando siempre la querencia del toro, que hacia afuera nunca quiso.

Y cuando el caballero navarro entró a matar llegó el gran susto de la tarde, que, afortunadamente, sólo quedó en eso. Cuando metió la mano para dejar el rejón de muerte, el toro hizo un extraño y el jinete quedó descolocado de su montura y salió despedido hacia el lado izquierdo de Pirata. Este caballo, que sintió que estaba sin jinete, vio cómo el astado le empitonaba por los pechos. Pareció que quería proteger a su jinete y, al mismo tiempo, protegerse él y, para ello, se tiró, literalmente, encima del toro y se dedicó a morderle. Fueron unos momentos de lucha espectacular, con tintes dramáticos, porque el toro levantaba por los aires al caballo azteca y éste no soltaba al toro, mientras que el torero estellés, en el suelo, intentaba esquivar las patas de su caballo.

Terminada esa lucha, el rejoneador navarro, bastante aturdido, volvió a montar a un excitado Pirata y consiguió enterrar el rejón letal después de varios intentos. Al final, Pirata se retiró despacio, exhausto, y fue despedido por un público puesto en pie con la que, sin duda, fue la ovación de la tarde. Una vez examinados, se confirmó que el caballero navarro soportaba una dura contusión en el hombro derecho y su montura, otra en la rodilla izquierda; por fortuna, demasiado poco para lo que podía haber sucedido.

Frente a su primero, un toro del mismo hierro que fue de más a menos de forma estrepitosa, todo tuvo que hacer el maestro. Ya en banderillas, el toro se fue complicando, se dedicó a pegar arreones y se negó a abandonar las tablas. Por ello, la labor de Disparate y de Viriato no brilló lo deseado. Al jinete estellés no le quedó otro remedio que abreviar e irse a matar, algo que consiguió al segundo intento. Y así finalizó el rejoneador una tarde para el olvido por el mal juego de la materia prima.

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