HERMOSO LOGRA EN APIZACO SU TERCERA PUERTA GRANDE SEGUIDA

El caballero navarro ejecuta la hermosina con 'Disparate' en la plaza de Apizaco.

El caballero navarro ejecuta la hermosina con ‘Disparate’ en la plaza de Apizaco.

Salió a hombros en la Monumental Rodolfo Rodríguez “El Pana” tras cortar las dos orejas del segundo de su lote.

Ganado: Cuatro toros de Felipe González y dos para rejones de Julio Delgado, el primero soso y parado, y el cuarto de magnífico son.

Toreros: Pablo Hermoso de Mendoza (silencio y dos orejas), Joselito Adame (silencio y dos orejas) y Octavio García “El Payo” (palmas y silencio).

Lugar y fecha: Plaza Monumental Rodolfo Rodríguez “El Pana” en Apizaco, estado de Tlaxcala (México). 16 de marzo.

Incidencias: Casi lleno. El caballero navarro y Adame salieron a hombros.

Pablo Hermoso de Mendoza completó el domingo pasado su fin de semana más triunfal en México. A las puertas grandes logradas en San Cristóbal de las Casas y Villahermosa, se unió la conseguida en Apizaco, ante seis mil espectadores.

Y eso que las cosas no comenzaron con buen pie, ya que el que abrió plaza no fue un toro colaborador; tuvo una embestida irregular, le faltó transmisión y terminó muy parado. Pese a ello, en banderillas, brilló Manolete con su elegante toreo de costado, en distancias cortas para evitar que el astado se parase. Pero ya en el tercio final, con Pirata, el caballero navarro tuvo que dejar las cortas y un par a dos manos a toro casi parado. Además, no anduvo certero con la hoja de peral –tres rejones y tres descabellos- y el público guardó silencio.

El panorama cambió con la salida del colorado que hizo cuarto, que mostró un magnífico son y temple. Estas cualidades las aprovechó Churumay, que se gustó galopando en redondo. En banderillas, el estellés pudo lucir su joya, a Disparate, que llevó muy encelado al toro, hizo vibrar con la vistosa hermosina y se permitió el lujo de realizar cuatro piruetas en la misma cara del toro. Las hizo también después con Habanero, pero mucho más ajustadas y series de tres y hasta de cuatro. El público gozaba ya con tal espectáculo.

Y lo siguió haciendo con la aparición de Pirata en el ruedo y con la colocación de las cortas, de un par a dos manos, de sucesivos desplantes y en la ejecución del rejonazo final, en todo lo alto, que permitió la concesión de las dos orejas del buen toro y, por tanto, la salida a hombros, tercera consecutiva en plazas mexicanas.

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