DOS OREJAS AL CORAJE DE JOSÉ ANTONIO LAVADO EN LA 2ª DE LODOSA

Pase de pecho de Daniel Ollora al que abrió plaza. Fotografía: Mancha.

Pase de pecho de Daniel Ollora al que abrió plaza. Fotografía: Mancha.

Los utreros de Prieto de la Cal, muy bien presentados, mostraron las dificultades propias de su origen.

Ganado: Cuatro utreros de Prieto de la Cal, muy bien presentados, cómodos de cara, hondos, que cumplieron en varas, pero de poco juego, con un primero fácil y un segundo con peligro.

Novilleros: Daniel Ollora ‘El Dani’ (silencio tras aviso y silencio) y José Antonio Lavado (silencio tras aviso y dos orejas).

Incidencias: Media plaza en tarde calurosa. Destacaron Israel de Pedro en el puyazo al tercero y el banderillero Venturita.

José Antonio Lavado salió del coso de Lodosa destrozado pero triunfante. Con el cuerpo molido pero con las dos orejas en la mano como premio al triunfo de su voluntad con un lote complicado y muy exigente de Prieto de la Cal, una ganadería única en el orbe taurino por sus hechuras, sus orígenes decimonónicos y su juego tan peculiar.

Lavado, novillero de Benamocarra (Málaga), se la jugó a carta cabal con el cuarto, un astado que lo volteó de mala manera, que no tenía un pase por el izquierdo, pero que por el pitón derecho se dejaba lancear a media altura y sin solución de continuidad. El torero malagueño basó su triunfo en la entrega y en una buena estocada, que le pusieron las orejas en las palmas de la mano porque el público percibió su absoluta entrega.

En realidad toreo hubo poco puesto que el novillo apenas tenía humillación, y eso que fue un bendito en comparación con el segundo del festejo, un jabonero con las hechuras clásicas de estos toros onubenses que le trajo por el camino de la amargura. El astado se hizo dueño del ruedo desde el tercio de banderillas y apenas consistió que lo lancearan. Le dio dos terroríficas volteretas de las que salió indemne de milagro y fue capaz de dejar una estocada en todo lo alto con un animal que se había emplazado y al que parecía casi imposible entrar a matar. Lavado justificó su entrada en el cartel y dejó bien alto su pabellón como novillero.

Daniel Ollora saludó una ovación en el tercero y aunque parezca poca cosa es un triunfo enorme para un novillero que supera la treintena y que compagina su vocación taurina con su desarrollo profesional en otros ámbitos y con la gestión de la vizcaína plaza de Carranza. Dispuso del mejor lote de la novillada: el primero dejaba estar (y él se limitó a pasarlo con seriedad pero sin decir gran cosa) y el tercero tuvo un buen pitón izquierdo. Sólo voluntad, acaso pueda parecer poca cosa, pero cuando uno se pone ante un novillo de Prieto de la Cal todo se multiplica en su importancia. Cumplió Daniel Ollora su sueño de hacerlo y el público de Lodosa se lo agradeció con una cariñosa ovación de despedida.

Información de Pablo García Mancha para Diario de Navarra.

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